De vez en cuando, ir a la presentación de algún nuevo modelo de Mercedes-Benz trae consigo alguna que otra sorpresa en forma de prueba de coches clásicos, como fue el caso de la puesta de largo del nuevo Mercedes-Benz Clase E 2023.

En ella, el departamento de coches clásicos de la firma alemana ofreció la posibilidad de probar seis ejemplares clave en la historia del modelo: 170 DS (W136) de 1953, 180 (W120) de 1958, 200 (W110) de 1965, 250 (W114) de 1970, 280 TE (W123) de 1979 y el Mercedes-Benz E 500 Limited (W124) de 1994 que protagoniza esta prueba.

Un vehículo al que podríamos catalogar como uno de los precursores del segmento de las berlinas de altas prestaciones de los años 90, en cuyo desarrollo y fabricación participó Porsche y que, en estos tiempos de electrificación, destaca por su glorioso motor V8.

El Mercedes-Benz E 500 Limites, a prueba en 4 puntos clave:

Diseño

Lo primero que tenemos que aclarar es que estamos ante un E 500 y no un 500 E, un matiz que marca el año de producción del coche: 1994. De hecho, se denominan 500 E los ejemplares ensamblados desde 1990 hasta junio de 1993, cuando el modelo pasó a denominarse Clase E.

Además, este E 500 forma parte de la exclusiva serie especial Limited, de la que solo se fabricaron 500 ejemplares y que, hoy en día, en el caso de un ejemplar perfectamente conservado como el que probamos, puede alcanzar un precio de hasta 150.000 euros.

 

Centrándonos en el aspecto puramente estético, en cierto modo, el E 500 Limited recuerda bastante al primer AMG moderno, el C 36 (famoso Safety Car de la F1), en parte, debido a sus formas cuadradas, la parrilla frontal o los clásicos limpiafaros.

Sin embargo, este E 500 tiene personalidad propia; sobre todo, en el caso del Limited, del que tan solo se fabricaron 500 ejemplares, 300 en color plata y 200 en color negro, de este modelo desarrollado junto a Porsche y diseñado por Bruno Sacco.

De hecho, el especialista italiano hizo un gran trabajo en términos de dinámica de fluidos, ya que el coche anunciaba un coeficiente aerodinámico (Cx) de tan solo 0,26; datos propios de un coche de hoy en día.

Prueba Mercedes-Benz E 500 Limited

Interior

Para que valores un poco más la exclusividad de los 500 ejemplares que se ensamblaron, hay que tener en cuenta que se fabricaron casi dos millones de W124 y, de ellos, sólo 10.479 ejemplares correspondieron a los 500 E, el E 500 y el E 60 AMG.

Ese halo de exclusividad se aprecia al entrar en el habitáculo, de elevadísima calidad de realización, tanto por los materiales empleados como por los buenos ensamblajes. Además, al ejemplar probado no le falta nada en términos de equipamiento: tapicería de cuero, asientos con reglaje eléctrico, techo solar, aire acondicionado, sistema de sonido con Dolby Surround...

Pero lo que más me llama la atención, es el kilometraje que marca la instrumentación: algo más de 67.000 km. Que para un coche como un W124, que puede recorrer millones de kilómetros durante su vida, más o menos, es algo así como la fase de rodaje...

Prueba Mercedes-Benz E 500 Limited
Prueba Mercedes-Benz E 500 Limited
Prueba Mercedes-Benz E 500 Limited

Mecánica

Pero sin duda, la clave de este modelo la encontramos al levantar el enorme capó delantero, bajo el que se esconde el monstruoso motor 5.0 V8 atmosférico, procedente del 500 SL de la época. De hecho, uno de los trabajos de Porsche consistió en rediseñar el vano motor, para que entrara semejante motor, dado que el W124 estaba pensando para mecánicas más pequeñas y eficientes.

Es más, Porsche pasó a fabricar el E 500 (y 500 E) en su factoría, con una cadencia de unos 20 coches al día, ya que el modelo no podía ensamblarse en la línea de producción de Mercedes-Benz. ¿El motivo? La mayor anchura de su carrocería, que debía ocultar unas nuevas 'suspensiones'.

Pero volviendo al motor, hablamos de un bloque de 4.973 cm3, derivado directamente del empleado en el exitoso Sauber C9, ganador de las 24 Horas de Le Mans, y que entrega nada menos que 326 CV a 5.600 rpm, permitiendo alcanzar al coche nada menos que 250 km/h de velocidad máxima (autolimitada) y una aceleración de 0 a 100 en 5,9 segundos.

Prueba Mercedes-Benz E 500 Limited

En marcha

Basta con girar la llave y devolver a la vida al bloque V8 para darse cuenta de que la conducción de este coche va a ser especial. Aunque eso sí, hay que mantener 'fríos' los ánimos a la hora de gestionar los 326 CV y 480 Nm que se envían directamente a las ruedas traseras, a través de un cambio automático de cuatro marchas, ya que se trata de un coche de museo.

Tras unos primeros metros no sin nervios y comprobando cómo va la dirección y los frenos, llega el momento de pisar a fondo el acelerador... ¡y descubrir que el motor no tiene fin! De hecho, acelera con tal suavidad y con un sonido tan refinado, que el cuerpo te pide seguir subiendo de vueltas, casi hasta llegar a la zona roja. 

Pero en este coche, no solo te sorprende lo sobresaliente que resulta su propulsor V8; también, lo bien que filtran las suspensiones, lo estable que es y lo eficaz que resulta la frenada, garantizada por discos ventilados de 300 mm delante y 278 mm detrás. Sin duda, un deportiva de otra época... por el que merecería la pena viajar al pasado sólo para poder conducirlo.