Citroën Saxo VTS: 30 años del pequeño rey de las secundarias
Diversión pura al volante y ansias de curvas con 120 CV para 935 kilos.
Hay noticias que te plantan sin contemplaciones delante de una evidencia: ya no somos tan jóvenes. El Citroën Saxo VTS fue un héroe de mi adolescencia y estaba muy arriba en la lista de “me lo compro en cuanto tenga el carné”. Este año, el pequeño deportivo cumple 30 años.
En 1996, Citroën lanzó la nueva gama Saxo. El sucesor del AX fue desarrollado por PSA y compartía mucha técnica, incluidos los motores, con el Peugeot 106. Al inicio, había bloques atmosféricos de cuatro cilindros y ocho válvulas con 50, 75 y 88 CV. También un diésel de 1,5 litros con 57 CV.
Pero desde el primer momento, en un mercado todavía muy volcado con los deportivos populares, se ofrecía un tope de gama con una mecánica 1.6 16V que entregaba 120 CV y 145 Nm de par máximo: sí, el Saxo VTS.
Galería: Citroën Saxo VTS (1996)
A mediados de los 90, este coche era la respuesta a cuánto disfrute en la conducción se podía meter en 3,72 metros de chapa sin dejar la cuenta temblando. Vamos a recordar su trayectoria.
El debut de Gilles Vidal y el espíritu del AX
En 1996 el Saxo no lo tuvo fácil. Tenía que estar a la altura del AX, que como AX Sport y GTi había marcado referencias con un enfoque radical de ligereza. Mientras el Saxo 'normal' debutaba como un urbano sensato, un diseñador muy joven llamado Gilles Vidal pudo desatarse con la imagen de la versión deportiva.
Fue su primer encargo en Citroën: dibujó los característicos pasos de rueda ensanchados, que se integraban con fluidez en los faldones laterales, y unos paragolpes más marcados. Por lo demás, el VTS era relativamente discreto. El emblema '16V' en las aletas traseras, unas llantas específicas de 14 pulgadas y una salida de escape cromada eran suficientes.
Bajo el capó del tope de gama estaba la joya de la familia de motores TU: el TU5J4. Un 1.6 de 16 válvulas que rendía 120 CV a 6.600 rpm. Hoy puede parecer poco, pero hablamos de un coche con un peso en vacío de apenas 935 kg.
El resultado era una entrega rabiosa que no se cortaba hasta el limitador a 7.300 rpm. El VTS hacía el 0-100 km/h en 8,7 segundos según cifra oficial y superaba la barrera de los 200 km/h. Pero no sólo eso, sino que el Saxo era un auténtico bisturí para las carreteras secundarias.
Entre la competición y el día a día
El chasis del Saxo VTS fue legendario… y también temido. La dirección precisa y el efectivo eje trasero lo hacían extremadamente ágil, pero al límite exigía manos expertas, algo muy propio de los pequeños deportivos franceses de los 80 y 90. Esa facilidad para sobrevirar era casi parte de su ADN.
No extraña, por tanto, que el Saxo acabara generando una cantera de pilotos: ya fuera en rallies o en copas monomarca, toda una generación de pilotos (entre ellos un tal Sébastien Loeb) aprendió con él el oficio.
En la dura competencia de los 90, el Saxo VTS tuvo que medirse a rivales de peso. Estaba, por supuesto, el Peugeot 106 S16, su 'gemelo' técnico, pero también el Opel Corsa GSi con 106 CV, el Fiat Punto GT con el golpe del turbo de 131 CV o el entonces aún joven Volkswagen Polo GTI con 120 CV.
Con el paso de los años, la denominación VTS se fue ampliando para hacer accesible la estética deportiva también con motores más pequeños (de 75 a 100 CV). El gran restyling de 1999, con los característicos faros tipo 'almendra', modernizó de nuevo su imagen, hasta que en 2003, tras siete años y con el relevo del C2, llegó el final.
Quien hoy busque un VTS bien conservado y en estado original necesita paciencia. Los portales habituales de segunda mano no ofrecen demasiado. En una búsqueda rápida no encontrarás más de un puñado de unidades: según el estado, piden entre 5.000 y 9.000 euros.
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