Cuando el Mercedes-Benz SLS AMG apareció en escena, en el año 2010, fue descrito por el propio Jeremy Clarkson en el antiguo Top Gear como "el mejor coche del mundo". Una reedición del clásico alas de gaviota que, desde luego, resultó espectacular en su momento.

Con una configuración clásica de motor delantero y propulsión trasera, el SLS AMG era un modelo delicado de conducir, especialmente por su tendencia a descolocar la zaga en las curvas de manera reiterada. Una bestia V8 que requería de buenas manos por parte del conductor para ser exprimida.

Unos años después, en 2013, el fabricante alemán lanzó la variante más potente y bestial del alas de gaviota moderno, el SLS AMG Black Series, que continuó la saga de las versiones más espectaculares de Affalterbach, y que de nuevo volvió a impresionar al famoso periodista y presentador británico.

Mercedes-Benz SLS AMG Black Series

Mercedes-Benz SLS AMG Black Series

Como recordarás, bajo su largo capó, el Black Series escondía el mismo 6,2 litros V8 atmosférico, pero con una potencia de 631 CV y un par motor máximo de 635 Nm, que iba a parar a las ruedas posteriores, exclusivamente, a través de una caja de cambios automática de doble embrague y siete velocidades.

Sobre el papel, el SLS AMG Black Series podía acelerar de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 315 km/h, gracias entre otras cosas a un peso de 1.549 kilogramos, logrado mediante el uso de fibra de carbono y elementos de titanio, como el escape, por ejemplo.

Lo que hoy queremos enseñarte es un vídeo de AutoTopNL en el que el protagonista es precisamente el 'alas de gaviota' en versión Black Series, enfrentándose a uno de los habituales tramos sin limitación de velocidad de una Autobahn alemana.

Cabe recordar que la familia Black Series nació en 2006 con el Mercedes-Benz SLK 55 AMG Black Series, al que después siguieron el CLK 63, el SL 65, el C 63 y el propio SLS AMG, para culminar con el último de sus miembros, el Mercedes-AMG GT Black Series de 2020.

Sin más, sube el volumen de tus altavoces o auriculares y disfruta de la tremenda melodía del extinto motor V8 atmosférico de Mercedes-AMG, porque no tiene desperdicio.