Prueba Honda ZR-V Hybrid Sport 2024: un SUV con muchas cualidades
Versátil, ágil y con consumos lógicos, el todocamino japonés te convencerá plenamente, salvo por el maletero y el precio.
En España, tener un vehículo híbrido que no dependa de una toma de carga se está postulando como la solución más lógica y cómoda a la hora de ir abandonando los modelos de gasóleo tradicionales. Y claro, si es un SUV, pues mejor que mejor (para los gustos actuales).
Por eso, si miramos más allá del buen momento comercial de Toyota, nos encontramos con marcas y vehículos igual o más interesantes incluso. Un claro ejemplo es el Honda ZR-V Hybrid Sport, con la etiqueta Eco, que poco tiene que envidiar al nuevo Corolla Cross. ¿Quieres conocerlo más en detalle? Sigue leyendo.
El Honda ZR-V Hybrid Sport, en cinco puntos clave:
Galería: Prueba Honda ZR-V Hybrid Sport 4x2
Diseño
Sorprende que la versión de acceso a la gama del ZR-V sea la Sport, pero así es. La otra opción es la Advance, con un tinte más premium. En este caso, la imagen deportiva sí queda bastante patente a través de diversos componentes en negro brillante, las llantas de aleación de 18 pulgadas, los cristales oscurecidos, el prominente spoiler o la doble salida de escape, oculta con embellecedores cromados. El color Azul Still Night Perlado vale 800 euros.
Gracias a sus 4,57 metros y al crecimiento de su 'hermano' mayor, el CR-V, el todocamino japonés se sitúa en el corazón del segmento C-SUV, compitiendo contra las nuevas generaciones del Kia Sportage y el Hyundai Tucson, que funcionan muy bien en España, comercialmente hablando. Por resumirlo de forma sencilla, el ZR-V es el 'alter ego' del Civic, pero en formato SUV.
Interior
Siempre defendemos la combinación de pantallas táctiles con mandos convencionales y, precisamente, el ZR-V adopta esta filosofía. Es más, la instrumentación digital conserva las tradicionales esferas y es muy legible. Asimismo, no se recurre a un enorme monitor central, muchas veces innecesario. En este caso, tiene 9 pulgadas y es más que suficiente para controlar perfectamente toda la información disponible. ¡Bien por Honda!
Eso sí, también hay elementos que no nos han acabado de convencer. Los botones de la 'no transmisión' (luego explicaremos este punto) no son la mejor solución sobre todo a la hora de aparcar o maniobrar en la ciudad. Asimismo, la plaza central resulta muy estrecha, no hay asideros y la visión 3D del navegador es poco panorámica, con lo que parece una imagen bidimensional.
Me gusta mucho que haya levas en el volante para variar la frenada regenerativa y usar el pedal del freno lo menos posible: te lo pasarás muy bien en puertos de montaña. También está muy bien configurada la consola central sobreelevada, con espacio para guardar 'trastos' debajo de ella.
Nada que objetar al espacio en las plazas traseras, que merece un sobresaliente, pero sí a la postura, porque el suelo está bastante elevado, lo que provoca que no se apoyen los muslos en la banqueta. Al menos, no faltan salidas de aire ni puertos USB de carga.
Pero la parte más débil es el maletero, que se queda en 390 litros, cifra propia de un compacto al uso. Al menos, la superficie es bastante regular y, por lo tanto, aprovechable.
Mecánica
Como decíamos antes, el ZR-V es el 'hermano' elevado del Civic, así que comparte con el compacto el tren motriz híbrido de 184 CV. Se diferencia con el sistema de Toyota en que, aquí, el motor de gasolina 2.0 de 143 CV ejerce mucho tiempo de generador de electricidad, aunque también puede impulsar el vehículo.
Por lo tanto, es la mecánica eléctrica de 184 CV la que, por norma general, se encarga del movimiento del ZR-V. Como expliqué en la prueba del Civic, el coche "no lleva una transmisión con variador continuo (a pesar del nombre e-CVT). Es más, no lleva ninguna, sino que se emplea una solución de 'transmisión eléctrica' que cumple con la misma función, que es canalizar la fuerza mecánica al tren delantero".
Bien, ese sistema, a efectos prácticos, ¿cómo funciona? Pues de forma muy natural, incluso con simulación de cambios de marcha, salvo que apretemos al máximo el acelerador, momento que mantiene algo revolucionado el motor de combustión. No obstante, en general, resulta agradable.
El conductor dispone de los programas Econ, Normal, Sport y Nieve para variar la respuesta del coche que, recordemos, es un tracción delantera, sin posibilidad de equipar tracción 4x4. En cuanto a los consumos, marcamos 6,3 litros cada 100 km de media, con bastante autovía, que es una cifra para no estar añorando una alternativa diésel.
En marcha
Dinámicamente, el Honda ZR-V es de los SUV compactos más recomendables porque muestra un equilibrio sensacional. No recurre a una suspensión muy firme, con lo que los viajes son un puro placer, y a su vez disfruta de un tren delantero realmente ágil, que lo hace divertido y efectivo en curvas e impide cualquier tipo de subviraje, incluso en los giros más cerrados.
Asimismo, la dirección tiene muy buen tacto y, a pesar de ser un híbrido, el pedal del freno mantiene la firmeza necesaria. Luego, dependiendo de los gustos personales, se valorará positivamente o no el sonido mecánico falso que surge desde los altavoces al acelerar. La verdad es que es bonito. Mucho más que los pitidos, demasiado presentes, de las ayudas a la conducción.
Quizá mejoraría algo el aislamiento interior de ruidos aerodinámicos y de rodadura, así como el sonido de las puertas al cerrarse que, como sucede en los Toyota, no es nada rotundo, sino más bien endeble. Por el contrario, tenemos que alabar su gran depósito de 57 litros, que le permite estar cerca de los mil kilómetros de autonomía.
Tan sólo me queda añadir que, en el caso de circular por el campo, disfrutamos del control de descenso de pendientes. Por último, queda hablar de las prestaciones. Son buenas, sobre todo la aceleración de 0 a 100, que la completa en 7,9 segundos. Por su parte, la velocidad punta es de 173 km/h.
Equipamiento y precio
Ya habrás leído en la entradilla que no nos convencía el precio, pues el ZR-V Sport cuesta 44.950 euros. Ahora bien, esa tarifa se puede justificar porque el equipamiento de serie es realmente completo. Además de lo citado, añadimos climatizador automático bizona, faros LED, cámara de visión trasera, luces largas automáticas, lector de señales de tráfico, acceso y arranque sin llave, sensores de alumbrado y lluvia, portón trasero con función manos libres...
Puedo seguir con pedales deportivos, tapicería de tela y cuero, navegador, sistema multimedia compatible con Android Auto y Apple CarPlay inalámbrico o equipo de sonido con ocho altavoces. Con independencia de que esa política comercial sea acertada o no (también sucede en el nuevo CR-V), el Honda ZR-V demuestra que no se echa tanto en falta un SUV diésel a la hora de viajar, ni tampoco un turismo con un bajo centro de gravedad para abordar tramos técnicos.
Honda ZR-V Hybrid Sport
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