Mercedes-Benz M166, los 'extraños' motores del primer Clase A
Los cuatro cilindros del Clase A de 1997 fueron los primeros motores transversales de la marca y la arquitectura también era especial.
El primer Mercedes-Benz Clase A, que llegó en 1997, fue una auténtica revolución no sólo para la marca. Curiosamente, fue el primer modelo del segmento B, el primer monovolumen y el primer Mercedes-Benz con tracción delantera, al tiempo que nació de un diseño extremadamente sofisticado en el que nada era convencional, ni siquiera la base... y menos aún los motores.
De hecho, Mercedes-Benz desarrolló una plataforma con estructura de "sándwich" que, entre otras cosas, ofrecía importantes ventajas en materia de seguridad. Estaba diseñada para que, en caso de accidente, el motor se 'deslizase' bajo el piso y no invadiera el habitáculo. Para ello, lógicamente, los motores también debían fabricarse de una determinada manera.
El proyecto M166
Por ello, los motores del Clase A fueron diseñados prestando especial atención a la posición: eran propulsores de gasolina de cuatro cilindros construidos íntegramente en aluminio con camisas de aluminio y silicona, tenían dos válvulas por cilindro controladas por un único árbol de levas accionado por cadena e inyección electrónica multipunto.
Sin embargo, estaban conformados de tal manera que se montaban con una inclinación hacia delante de 59°, razón por la cual el cárter de aceite tenía una forma especial.
Las dos primeras versiones, que equipaban los A140 y A160, tenían cilindradas de 1,4 y 1,6 litros para potencias de 82 y 102 CV, respectivamente. Compartían un diámetro de 80 mm mientras que la carrera variaba de 69,5 a 79,5 mm.
La evolución
Entre 1999 y 2002, a la oferta básica se sumaron otras dos opciones de altas prestaciones, primero el A190 propulsado por un 1.9 de 125 CV y después el A210 Evolution, equipado con un 2.1 de 140 CV, que fue el primer intento de Mercedes-Benz de ofrecer una versión deportiva del Clase A.
Mercedes-Benz A170 CDI, el motor
El diesel
En 1998, aproximadamente un año después de su lanzamiento, la gama del Clase A se enriqueció con un par de motores turbodiesel, una opción que se había popularizado en todos los segmentos. Estos motores, conocidos como OM668 y designados 160 CDI y 170 CDI, tenían los mismos requisitos estructurales, y por tanto las mismas características que los gasolina de los que derivaban, incluida la inclinación de 59°.
En realidad, era una sola unidad, con una cilindrada de 1,7 litros (diámetro y carrera de 80x84 mm) y relaciones de compresión que variaban de 19:1 a 19,5:1, pequeñas diferencias en la turboalimentación y potencias de 60 y 90 CV, que se aumentaron a 75 y 95 CV en 2001 con el restyling.
Cambio de generación
La serie M166/OM668 sólo acompañó al primer Clase A y a su derivado Vaneo, ya que con este último, introducido en 2004, también se revisó el plantel de propulsores.
En realidad, los nuevos M266 y OM640 conservaron muchas de las características de sus predecesores, entre otras cosas, porque los modelos en los que se montaron, el nuevo Clase A y la primera generación de la Clase B, siguieron teniendo el chasis de tipo 'sandwich', pero de mayores dimensiones.
Galería: Motores Mercedes-Benz M166 y OM668
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