Hace unos días, te contábamos una historia que, hasta ese momento, ninguno de los miembros de la redacción de Motor1.com en España conocíamos: el proyecto del Volkswagen Golf más deportivo de la quinta generación del compacto... que probablemente, hubiera sido una de las más épicas de la saga.

Hablamos de un modelo mucho mejor que el GTI de la época, o que el segundo R32, con su motor VR6 atmosférico de 3,2 litros y 250 CV de potencia en el Mk5. Y lo mejor de todo, es que, a diferencia del alocado GTI W12 650, no se trataba de un prototipo de salón...

Galería: Volkswagen Golf GTI W12 650 (2007)

Hablamos de un Golf GTI (o como se fuera a llamar), con motor V10 atmosférico y tracción total. O lo que es lo mismo, un compacto con idéntico potencial a uno de los superdeportivos del momento, como era el Audi R8. Pero... ¿hubiera tenido sentido?

Pues la verdad, en aquellos alocados años, creemos que sí. Aunque se hubiera tratado de una edición bastante limitada, contar con el motor 5.2 FSI V10 bajo el capó, con los 510 CV que ofrecía en el R8 V10, no hubiera tenido precio.

Eso sí, según contaba Marcos Marques, ahora director de Proyectos de e-fuel en Porsche, en una entrevista con The Intercooler, el motor estaba montado de manera transversal en la parte delantera, a diferencia de lo que sucedía en el R8, donde se instalaba longitudinalmente tras los asientos traseros.

Volkswagen Golf V R32 2005

Entendemos que el coche habría contado con una transmisión automática (aunque el Audi se ofreció también manual), que dependiendo del año en el que se creara el proyecto, podría haber sido la manual-pilotada con embrague robotizado, similar a la R tronic del R8 de la época, o la más moderna automática de doble embargue, conocida como S tronic, que llegó al R8 tras su primer restyling.

En cualquier caso, sus prestaciones hubieran sido de auténtica locura, permitiéndole superar con creces los 300 km/h de velocidad punta y, probablemente con una aceleración de 0 a 100 km/h cercana o inferior a los 4,0 segundos.

Una bendita locura, que Marques recuerda haber visto en "unas instalaciones secretas de Wolfsburgo", donde vio y escuchó el prototipo en funcionamiento, con su espectacular motor V10, que alcanzaba un régimen máximo de 8.200 vueltas.