En un mundo del automóvil tristemente polarizado entre los defensores acérrimos de los coches eléctricos o electrificados y los que sólo tienen ojos para los vehículos de combustión, los periodistas que componemos Motor1.com intentamos poner un poco de cordura y también de mesura al tema. ¿Cómo? Analizando cada caso al detalle para intentar llegar a una conclusión correcta.

En esta ocasión nos preguntamos si un SUV de corte urbano como el T-Roc merece la pena con el motor turbodiésel 2.0 TDI de 150 CV o si decididamente hay que optar por el propulsor de gasolina 1.5 TSI de idéntica potencia. Por supuesto, una de las claves está en el número de kilómetros anuales, pero al final del texto, en el apartado de los precios, expondremos elementos de juicio definitivos.  

El Volkswagen T-Roc TDI 150 CV, en cinco puntos clave:

Galería: Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG

Diseño

Ya sea gasolina o diésel, lo que está claro es que el T-Roc con el acabado de aspecto deportivo R-Line brilla con luz propia frente al nivel Life, aunque hay que pasar por el equipamiento opcional para dejarlo tan apuesto como el ejemplar de pruebas

Por ejemplo, la combinación bicolor cuesta 715 euros y las llantas de aleación de 19 pulgadas Misano (con neumáticos 225/40), 480. No nos cansaremos de decir que las falsas salidas de escape no quedan nada bien, al menos bajo mi gusto personal. Por cierto, los faros LED plus forman parte de la dotación de fábrica.

Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG
Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG
Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG

Interior

Las cabinas que se quedan en un punto previo a la digitalización plena son las que más me convencen, aunque no logren esa atmósfera minimalista tan apreciada por algunos. Al final, lo más importante es la seguridad al volante y, por eso, debe haber mandos 'de los de toda la vida'. A todo esto hay que añadir un recubrimiento blando del salpicadero por la parte superior, cuando en el T-Roc de origen era duro. 

Los asientos delanteros deportivos, de serie, sujetan más de lo cabría pensar en un SUV que no es de altas prestaciones y el volante, también específico, incluye mandos hápticos, que no suponen una ventaja frente a los tradicionales. No falta una instrumentación digital de 10,25 pulgadas, ni una pantalla central de 8,0 (9,2 opcional), ni la vinculación inalámbrica para Android Auto y Apple CarPlay. Todo, de serie en el acabado R-Line.

Como hemos indicado otras veces, "el habitáculo ofrece un espacio normal para sus dimensiones, sin ser especialmente destacable en las plazas traseras". En este punto, el Taigo y el T-Cross están mejor aprovechados, aunque el T-Roc es 'más coche' en el plano dinámico. Me convence más el maletero de 445 litros y con doble fondo, una cifra más elevada que las de los compactos tradicionales, como el Golf

Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG
Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG
Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG

Mecánica

El acabado R-Line permite elegir entre dos propulsores de gasolina TSI de 150 CV y 190 CV, más el turbodiésel TDI también de 150, tanto con caja manual como con la automática DSG. Más áspero que los primeros, el bloque de gasóleo rinde sobradamente bien, como queda demostrado con los 8,6 segundos que necesita para llegar a 100 km/h desde parado. 

Lo mejor de todo es que puedes variar el ritmo a tu gusto las veces que quieras porque, primero, la transmisión de doble embrague responde fenomenal y, segundo, el consumo se mantiene ajustado.

En carretera es fácil estar en los 6,0 l/100 km y la media, sumando ciudad, queda fijada en unos 6,5. Lástima que no se incluya un sistema de hibridación ligera para beneficiarse de la etiqueta Eco. Este propulsor no se puede vincular a la tracción total 4Motion.

Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG
Prueba Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG

En marcha

Gracias a la buena potencia disponible, a la suspensión fija con tintes deportivos y una altura del conjunto bastante contenida para ser un SUV (1,58 metros), el Volkswagen T-Roc aporta gratas sensaciones dinámicas y un punto de agilidad en el tren delantero que me ha agradado bastante. 

La Dirección Progresiva, que es así como se llama en Volkswagen la que disfruta de desmultiplicación variable, también aporta su grano de arena a la hora de movernos con facilidad y precisión por curvas. Y ni que decir tiene que no hay forzar en absoluto la máquina para mantener velocidades de crucero. A esos ritmos, los ruidos exteriores están suficientemente filtrados, aunque no de forma excelsa. En el equipamiento opcional se encuentra la suspensión adaptativa DCC (630 euros). 

Equipamiento y precio

A lo ya citado en este texto añadimos en el R-Line climatizador automático bizona, pilotos y luz ambiental por LED, cristales tintados, sensores de alumbrado y lluvia, retrovisores abatibles eléctricamente, acceso y arranque sin llave, levas de cambio, retrovisor interior fotosensible y un largo etcétera. 

En cuanto a los precios, Volkswagen pide 42.640 euros por esta versión del T-Roc sin contar los extras. Por el R-Line de gasolina con 150 CV y automático, la tarifa se queda en 38.350 euros. Por lo tanto, ¡hay 4.290 euros de diferencia! Eso significa que el diésel sólo tiene sentido para verdaderas 'kilometradas' anuales. 

Volkswagen T-Roc R-Line TDI 150 CV DSG

Motor Diésel, 4 cilindros en línea, turboalimentado, 1.968 cm³
Potencia 150 CV entre 3.000 y 4.200 rpm
Par máximo 360 Nm entre 1.700 y 2.750 rpm
Caja de cambios Automática de doble embrague DSG, 7 velocidades
0-100 km/h 8,6 s
Velocidad máxima 205 km/h
Consumo 5,1 l/100 km
Tracción Delantera
Longitud 4,23 m
Anchura 1,81 m
Altura 1,58 m
Peso en vacío 1.380 kg
Número de asientos 5
Capacidad del maletero 445 l
Precio base 42.640 euros