Prueba Opel Frontera Hybrid 145 GS: un nuevo rival para el Dacia Duster
Quizá chirría ver un Opel tan sencillo como éste, pero seguro que las ventas lo acompañan.
La 'fórmula Dacia' funciona, porque muchos desean coches sencillos, con lo justo en equipamiento y con motores eficientes que otorguen la etiqueta Eco. Opel se ha apuntado a esa corriente con el Frontera, un SUV compacto (de los más pequeños del segmento C) desarrollado en conjunto con el Citroën C3 Aircross.
Sin duda, su principal oponente, además de su 'primo' francés, es el Dacia Duster, al que ataca ofreciendo incluso la opción de siete plazas. ¿Un Opel quitando ventas a la marca rumana? Así lo ha decidido Stellantis con este vehículo y, aunque baje el pedigrí de la firma alemana, seguro que comercialmente salen las cifras. Si no, al tiempo...
El Opel Frontera, en cinco puntos clave:
Galería: Prueba Opel Frontera Hybrid 145 GS
Diseño
Con 4,40 metros de longitud, el Frontera sustituye al Crossland y se convierte en un vehículo de corte familiar, aunque también resulta bastante útil por la ciudad. La gama incluye el acabado GS, que presenta una imagen más exclusiva y también con ciertos toques deportivos.
Hay muchos elementos específicos que convienen resaltar. Por ejemplo, la carrocería y las llantas de aleación de 17 pulgadas, ambas bicolor, o diversos elementos de color negro (tiradores de las puertas, cubiertas de los retrovisores o inscripciones, entre otras cosas).
También es negra la parrilla Opel Vizor entre los faros LED, en la que aparece completamente oculto el logotipo de la marca (¿por qué no está pintado en un color que resalte?). Los paragolpes lucen una línea campera, las taloneras laterales están ligeramente sobredimensionadas y el techo mantiene una altura constante para poder albergar la tercera fila de asientos.
Me gustan los atractivos pilotos divididos, pues presentan un aspecto trabajado, así como el capó con hendiduras muy marcadas. ¿Algo que no me haya convencido? La desfasada antena, que se puede robar fácilmente o dañar en un túnel de lavado si no se quita.
Interior
La cabina presenta esa configuración que tanto me gusta: pantallas digitales, ambas de 10 pulgadas, y mandos convencionales para la climatización, el cierre centralizado o el 'warning'. Desde el punto de vista de la conectividad, el acabado GS incluye de serie navegador, sistema multimedia compatible con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos y base de carga por inducción.
Todos los materiales, tanto en el salpicadero como en las puertas, son duros y sencillos, algo que no nos ha supuesto una sorpresa tras conocer y conducir el C3 Aircross. El monitor central está orientado hacia el conductor y, algo cada vez más habitual, el selector de la transmisión automática es de tipo minimalista para ganar espacio en la consola central y otorgar una imagen más sofisticada.
Hemos dicho que el Frontera es un coche sencillo y queda patente en muchos detalles. Por ejemplo, los mandos de los retrovisores y los elevalunas los empleaba, hace ya muchos años, el monovolumen Citroën C4 Picasso, entre otros vehículos de la antigua PSA (Peugeot-Citroën). Asimismo, los elevalunas eléctricos son de un toque... pero sólo para bajar, porque para subirlos hay que mantener pulsado el botón.
Seguimos: no hay arranque por botón (sí, hay que meter la llave en un bombín) y, en la consola central, los posavasos incluyen unas curiosas cintas de sujeción. La cámara trasera ofrece una baja resolución y la instrumentación, además de disponer de pocas configuraciones, no integra un tacómetro o cuentarrevoluciones. Detrás, no hay salidas de aire, pero al menos si vienen tomas USB y de 12V, así como luces de cortesía y asideros.
Por supuesto, también hay puntos positivos. Por ejemplo, el velocímetro cambia de color para informar del tipo de propulsión (blanco en modo híbrido y azul en modo eléctrico). Además, hay unos prácticos botones a la izquierda del salpicadero para desconectar fácilmente el mantenimiento de carril y la alerta sonora de velocidad.
Pero lo mejor de todo es que el Frontera, como comentaba antes, puede ser el primer coche de una familia sin tener que realizar un elevado desembolso. No hay más que ver las amplias plazas traseras, en las que incluso caben adultos altos. Es más, el asiento central es mucho más cómodo de lo habitual, pues no está sobreelevado (se nota la ausencia de un reposabrazos), aunque el suelo no es plano.
También el maletero ofrece servicio para las necesidades de una familia. Además de sumar 460 litros de capacidad, viene con un piso regulable en dos alturas. En la más elevada, al abatir los asientos traseros, queda una superficie completamente plana.
Mecánica
El anteriormente polémico motor 1.2 de Stellantis ha dejado atrás sus antiguos problemas de distribución (en algunos casos, la correa se agrietaba de forma prematura), ya que desde hace tiempo se emplea una cadena, así que tranquilidad absoluta en ese aspecto.
Es más, desde siempre, este bloque tricilíndrico me ha parecido muy recomendable por su equilibrio entre prestaciones y consumos. Junto con el motor eléctrico de 29 CV, la mecánica desarrolla 145 CV combinados y, por supuesto, permite al Frontera portar la etiqueta Eco.
Este tren motriz híbrido ligero, con batería de 0,43 kWh (cifra neta), trabaja junto a una transmisión automática de doble embrague con seis velocidades, suave y eficaz en todo tipo de usos. Esta caja demuestra que no hacen falta más marchas para cumplir bien con su cometido.
Esta versión del SUV alemán ha registrado consumos de entre 6 y 7,5 litros cada 100 km, si bien lo más habitual ha sido ver 6,5 en el ordenador de a bordo. El motor suena muy poco, pero es verdad que cuando se percibe, ese sonido no es precisamente bonito. Tampoco vibra en marcha, sólo algo al salir desde parado.
Recuerda que el coche puede moverse en modo 100% eléctrico a velocidad constante o siendo suaves con el acelerador, además de en maniobras urbanas, como el estacionamiento. En cuanto a las prestaciones, permiten viajar, sin duda: de 0 a 100 en 9,1 segundos y 194 km/h.
El Frontera también dispone de otro híbrido ligero con 110 CV combinados y un eléctrico de 113, como el C3 Aircross, si bien el Citroën se desmarca con un motor puro de gasolina de 100 CV para ofrecer un precio de entrada con mucho 'gancho'.
En marcha
Dentro de la comodidad general que presenta el Frontera en el apartado dinámico, es justo decir que el coche se guía fácil por todo tipo de curvas. También es verdad que la carrocería inclina bastante y que debes conducir muy fino para que este SUV no subvire y realice de forma 'limpia' la trazada que le propones con la dirección. Si recordamos los Opel de la era General Motors, quizá añoremos un poco más de emotividad, ciertamente.
En cualquier caso, convencerá a cualquier cliente que busque un todocamino cómodo y sin más pretensiones que llevar a la familia de aquí para allá. No hay programas de conducción, pero tampoco los considero esenciales.
La posición elevada de conducción y el mullido blando de los asientos confirman esa vocación rutera y nada deportiva del vehículo. Ahora bien, las reacciones son siempre previsibles y eso aumenta la confianza al volante.
Inicialmente, el conductor deberá acostumbrarse a la recuperación de la frenada regenerativa, que retiene ligeramente sin tener que tocar el freno para recargar la batería. Me gusta que la dirección varíe de asistencia en función de la velocidad y considero mejorable el tacto de freno esponjoso y muy poco firme al inicio del recorrido.
Recuerda que el Frontera se sustenta sobre la plataforma Smart Car, la variante sencilla de la arquitectura CMP de Stellantis, que mantiene un peculiar escalón de acceso al habitáculo y propone un sencillo eje trasero torsional.
Umbral muy elevado de paso al interior
Equipamiento y precio
La dotación de serie del acabado GS incluye, además de lo citado, climatizador automático, sensores de alumbrado, lluvia y aparcamiento, cristales oscurecidos, pilotos LED, retrovisores plegables eléctricamente, spoiler trasero, tapicería específica o equipo de sonido con seis altavoces, más un amplio surtido de ayudas a la conducción.
El precio de esta variante con cinco plazas llega a los 28.800 euros al contado. Es una tarifa muy interesante para las familias que tengan como límite los 30.000 euros para comprar un coche nuevo. Ahora bien, el C3 Aircross equivalente, con el acabado Max, se queda en 26.090 euros. Ahora te toca decidir.
Opel Frontera Hybrid 145 GS
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