Hay muchas personas que ya están plenamente convencidas de las cualidades de las motos eléctricas. Desde luego, son rápidas y silenciosas, pero hay problemas en su entorno. Por ejemplo, depender de una infraestructura de carga que, incluso en países desarrollados, deja mucho que desear.

Asimismo, la obtención de materiales para las baterías se suele apoyar en mano de obra infantil, hay cierto riesgo de incendios y cortocircuitos, suelen ser motos caras y la autonomía actual no resulta muy elevada. 

Estos pros y contras han provocado una reflexión por parte de Markus Flasch, el nuevo CEO de BMW Motorrrad. Su decisión final ha sido anular el proyecto de la superbike eléctrica que estaba prevista, la Vision DC Roadster. Asimismo, ha reflexionado sobre las motos sin emisiones de su compañía en el estreno de la R 20 Concept en Villa d'Este. 

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"Hay un lado lógico y otro emocional en estas motos", dijo Flasch, quien añadió: "El lado lógico es que cuando miramos las cifras de la Vision DC Roadster, estaba bastante madura en su desarrollo. Pero no era ni de lejos competitiva respecto a la M 1000 RR".

"Y luego nos fijamos en cómo van las tendencias de compra, así como en los competidores: tenemos el 77% del mercado total de motos eléctricas [cubierto] con nuestros scooters CE 04 y CE 02. Así que, ¿por qué iba a invertir el dinero de BMW Motorrad en construir una moto para colarnos en el 23% restante?", dijo el CEO, añadiendo: "Simplemente no tiene sentido. Ahora no, quizá más adelante".

Pero Flasch fue aún más lejos y añadió: "La parte emocional es que si hablas con los clientes, no encontré a nadie que dijera que se gastaría 30.000 euros en una moto eléctrica para dar una vuelta al lago o subir un puerto de montaña. Nadie. Y seguro que nadie diría que va a viajar a Cabo Norte con ella". 

"La moto tiene tanto que ver con la libertad y la independencia que ahora mismo no tiene sentido (un modelo eléctrico de carácter rutero)".

Son declaraciones bastante francas viniendo de un CEO, pero no creemos que las reflexiones de Flasch sean erróneas. Porque, sí, necesitamos máquinas eléctricas para frenar los gases de efecto invernadero, pero hay que ir adaptándose poco a poco. Primero, 'conquistando' las ciudades y después ya llegarán motos (y habrá suficientes puntos de carga) para salir de las urbes con garantías.