Acostumbrados como estamos a descubrir coches abandonados y célebres 'barn finds' casi a diario, la verdad, nada nos sorprende ya. Desde coches de lujo hasta deportivos abandonados, rara es la semana que alguno de estos hallazgos no llama nuestra atención.

Pero este caso es un tanto especial. Y no sólo porque el protagonista sea un SEAT. Si normalmente, la aparición de estos coches abandonados nos suele generar cierta curiosidad, en este caso, nos genera bastante tristeza.

A fin de cuentas, nos hemos encontrado con este SEAT 600 abandonado en medio del monte. Y si no lo está, al menos lo parece, dado su pésimo estado y por estar en una zona aislada y lejos de cualquier finca o cobertizo donde su dueño quisiera guardarlo.

¿Un SEAT 600 olvidado y abandonado?

Y nos la situación nos da bastante pena porque, a fin de cuentas, puede que el SEAT 600 sea el coche clásico más popular y querido de nuestro país, por la simpatía que despierta, el cariño que todo el mundo le tiene y por su papel esencial a la hora de poner a España sobre ruedas, en los años 60 y 70.

Galería: SEAT 600 clásico abandonado

Abandonado en el norte de Madrid (no diremos dónde, por aquello de que no sufra aún más), en concreto, se trata de un SEAT 600 D, segunda versión del modelo, comercializada aproximadamente entre 1963 y 1970.

Como curiosidad, este modelo seguía contando con puertas de apertura inversa o 'suicida', en un clásico con un motor trasero que entregaba 21,5 CV de potencia.

SEAT 600 clásico abandonado

Pero poco queda ya del viejo esplendor que pudiera lucir el modelo. De hecho, apenas conserva el logo frontal y unas defensas de los paragolpes delanteros que parecen lucir un poco más brillantes que el resto.

Porque por lo demás, nada queda en este viejo 600: el techo ha sido cortado (¿iba a sufrir algún tipo de transformación?), no hay asientos, el motor ha desaparecido y el interior está destrozado. De hecho, puede apreciarse lo que queda del volante y un cinturón de seguridad, prácticamente oculto entre la tierra y la vegetación. Sin duda, haya pasado lo que haya pasado con él, acabar así es una auténtica pena.