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¿Por qué desaparecen los coches deportivos en Europa?

Porsche 718 Cayman y Boxster, Ford Fiesta y Focus ST, Honda Civic Type R... Los deportivos están desapareciendo en Europa. ¿Por qué?

Honda Civic Type R Best Lap
Foto: Honda

En los últimos años hemos asistido, paso a paso, a la lenta desaparición (o extinción, si lo prefieres) de los coches deportivos en Europa. El adiós del Honda Civic Type R, anunciado hace sólo unos días, no es más que el último capítulo de esta serie de decisiones de numerosos fabricantes de automóviles, no dictada por la voluntad sino por la necesidad.

Honda, utilizando una fórmula diplomática, ha dicho que la retirada del modelo del mercado se producirá "de acuerdo con la normativa europea". Traducido: el compacto deportivo japonés ya no puede seguir el ritmo de los cada vez más estrictos límites de emisiones. Pero, ¿qué otros coches han dicho adiós en los últimos meses y por qué?

Todo es culpa de las emisiones, o casi

La normativa europea sobre emisiones es, sin duda, la principal razón del abandono de los numerosos deportivos que hemos presenciado en los últimos meses en Europa. Justo antes del Civic, por ejemplo, fue el turno del Mazda MX-5. O mejor dicho, de la versión con el motor 2.0, dejando sólo el 1.5 para propulsar el descapotable japonés.

Unos meses antes, Volkswagen también decía adiós a la caja de cambios manual del Golf GTI, mientras que Hyundai anunciaba el cese de la producción de los i20 N e i30 N, penalizados por los nuevos umbrales de CO2. Y antes, ya había caído el KONA N.

Hyundai i20 N (2021)

Hyundai i20 N (2021)

Volkswagen Golf GTI MT Ultimate

Volkswagen Golf GTI MT Ultimate

Honda Civic Type R Ultimate Edition 2025

Honda Civic Type R Ultimate Edition 2025

Fotos: Honda

Boxster, Cayman y ciberseguridad: cuando la culpa no es sólo del CO2

Pero el problema no es sólo de los "gases de escape". De hecho, en 2024, también se produjo la salida de los Porsche 718 Boxster y Cayman en Europa, pero no por culpa de las emisiones.

El motivo principal, en este caso, fue la nueva normativa de la UE sobre ciberseguridad, que sólo dejó en los concesionarios de la marca las versiones más extremas de ambos coches, es decir, el GT4 RS y el RS Spyder, gracias a exenciones de forma limitada.

¿Qué tiene que ver la ciberseguridad? La legislación europea obliga a adoptar protocolos contra la intrusión remota en el software de los coches. Actualizar el 718 habría sido económicamente negativo para la compañía, así que adiós y gracias. Una pena.

Porsche 718 Spyder RS

Porsche 718 Spyder RS

Seguridad y homologaciones: el caso GR86 y BRZ

El tercer protagonista es la nueva normativa de seguridad GSR2, que a partir de 2024 obliga a adoptar diversos ADAS (frenada automática de emergencia, control de atención del conductor, reconocimiento de señales de tráfico, etcétera).

Los afectados en este caso fueron el Toyota GR86 y el Subaru BRZ, que dejarán de fabricarse este mismo 2025. El Alpine A110, por su parte, obtuvo una prórroga hasta julio de 2026, al tratarse de un coche de una marca de "bajo volumen".

Toyota GR86 Yuzu edición 2026

Toyota GR86 Yuzu Edition

Foto: Toyota
Subaru BRZ Touge

Subaru BRZ Touge

Alpine A110 R 70

Alpine A110 R 70

Fotos: Alpine

Impuestos por las nubes: la abultada factura de los deportivos

Además de las normas anteriores, están los impuestos, que en algunos países se han vuelto prácticamente prohibitivos en el último periodo. En Holanda, por ejemplo, el precio de catálogo del Toyota GR Yaris empieza ahora en más de 89.000 euros. En Francia, entre precio de catálogo y penalización medioambiental, el mismo modelo puede superar los 100.000 euros.

No se trata de un caso aislado: todos los deportivos con emisiones elevadas se ven muy afectados, independientemente del segmento. Sin ir más lejos, el Toyota Supra está destinado a salir del mercado europeo precisamente por la misma razón.

Toyota Supra A90 Edición final 2025 (Europa)

Toyota Supra Final Edition

Foto: Toyota

¿Qué prevé realmente la actual legislación de la UE?

Según Europa, actualmente, los fabricantes de automóviles pueden seguir vendiendo modelos de "altas emisiones", pero tienen que cumplir con unas emisiones medias (para la gama) de 93,6 g/km de aquí a 2027, cifra que debería bajar a 49,5 g/km a partir de 2030.

Quienes superen este límite se exponen a una multa de 95 euros por gramo de más, multiplicada por cada coche matriculado. Para gigantes como el Grupo Volkswagen o Stellantis, el riesgo asciende a miles de millones de euros, con rumores de que la primera multinacional tendrá que pagar unos 1.500 millones de euros sólo en 2025.

La solución inevitable, por tanto, es la electrificación de los deportivos, algo que, sin embargo, ha levantado los recelos de los aficionados, por factores como el aumento del peso o la pérdida de sensaciones.