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Opel Corsa GSi (1995): segunda entrega de esta versión deportiva

Hace tres décadas, 106 CV bastaban para ofrecer mucha diversión al volante.

Opel Corsa B GSi (1995) en prueba de conducción
Foto: Motor1.com Deutschland

A principios de la década de 1990, al circular por cualquier calle era fácil encontrárselo. El Opel Corsa B marcó el paisaje urbano de toda una época y se convirtió en un éxito de ventas gigantesco. Sólo para el mercado europeo salieron de la línea de producción alrededor de 4 millones de unidades.

Un contraste enorme frente al Corsa A, su predecesor, de líneas mucho más sencillas y angulosas. Para su sucesor, Opel apostó por un lenguaje de diseño nuevo. El jefe de diseño Hideo Kodama se inspiró en el prototipo Opel Junior, presentado en 1983, y dio forma a una carrocería claramente más suave y redondeada.

Galería: Opel Corsa GSi (1995)

Quienes compraban el Corsa B (en muchos casos, compradoras) podían elegir de nuevo entre carrocerías de tres y cinco puertas, aunque ambas variantes se diferenciaban visualmente más de lo que cabría esperar. El tope de gama, de corte deportivo, respondía, como mandaba la tradición, a las siglas GSi.

Dinamismo en formato de tres puertas

Esa variante sólo estaba disponible con la carrocería coupé. Bajo el marcado capó latía un moderno motor 16XE de 16 válvulas y 1.598 cm³ de cilindrada. Mientras que las primeras unidades entregaban 109 CV, a partir de 1995 el propulsor pasó a ofrecer exactamente 106 CV.

Opel Corsa GSi (1995)
Foto: Motor1.com Deutschland

La receta seguía la fórmula ya conocida para ofrecer diversión al volante a un precio razonable. Un cuatro cilindros alegre de vueltas se combinaba con un chasis de tarado deportivo, elementos colocados estratégicamente para optimizar la aerodinámica y un interior mejorado con asientos deportivos.

Así, el discreto utilitario se transformaba en un pequeño deportivo de uso diario capaz de alcanzar una velocidad máxima de 195 km/h. Pese a esta convincente carta de presentación, el Corsa GSi 16V apenas permaneció unos cuatro años en la oferta oficial.

Una auténtica rareza

Quien hoy busque un ejemplar bien conservado y en estado original, sin modificaciones, necesitará mucha paciencia y bastante suerte en el mercado de ocasión, ya que muchos coches cayeron víctimas de la fiebre del tuning o del óxido.

La unidad que aparece en este artículo luce el elegante color de lanzamiento gris humo metalizado. Es de 1995 y se ha incorporado hace poco a la colección de Opel Classic, después de que los historiadores de la marca en Rüsselsheim pudieran hacerse con este utilitario procedente de un aficionado de Mainz.

Un tope de gama discreto

Con ese tono plateado, el Corsa B GSi resulta sorprendentemente discreto. Los paragolpes específicos y los faldones laterales casi pasan inadvertidos visualmente; sólo el rotundo emblema 'GSi 16V' deja claro qué tenemos delante.

Opel Corsa GSi (1995)
Opel Corsa GSi (1995)
Opel Corsa GSi (1995)
Fotos: Motor1.com Deutschland
Fotos: Motor1.com Deutschland

El interior de este ejemplar se presenta con una discreción similar: más allá de los asientos deportivos, lo que encontramos es un mar de plásticos que no tiene precisamente aspiraciones premium. Los económicos tiradores de plástico de las puertas hablan por sí solos del severo control de costes que imperaba en Opel durante aquellos años.

Diversión a base de revoluciones

El propulsor atmosférico de 1,6 litros sonaba inconfundiblemente a Opel. La sorpresa positiva llegaba con el cambio manual de cinco marchas, de guiado preciso. Daba gusto accionarlo con rapidez. El par máximo de 148 Nm no llegaba hasta las 4.000 rpm, así que, al salir de la población, tocaba bajar a tercera y pisar a fondo.

Opel Corsa GSi (1995)
Foto: Motor1.com Deutschland

Es evidente que hoy un 0 a 100 km/h en unos 9,5 segundos ya no impresiona demasiado. Hace 30 años, sí. Más aún con la apariencia de un utilitario discreto.