Volkswagen W12, el concept de récord que nunca llegó a nacer
Con un bloque 6.0 W12 de más de 500 CV, se encuentra entre los Volkswagen más extremos de la historia.
A finales de los años 90, el panorama de la industria automovilística estaba en plena transformación. En este contexto, Volkswagen se encontraba decidida a dar un salto cualitativo y demostrar que podía competir en el segmento de los superdeportivos con ambiciosos proyectos.
Uno de ellos era el W12, un concept car creado para mejorar la innovadora arquitectura W de 12 cilindros de la compañía alemana. Sin embargo, el destino del coche quedó sellado por la dinámica interna del Grupo Volkswagen y las nuevas estrategias corporativas, que lo relegaron a un mero ejercicio de estilo.
El Volkswagen soñado
Golf, Polo y Passat: estos fueron los tres modelos que impulsaron las ventas de Volkswagen a finales de los 90. Pero la atención del Grupo en estos años también se centró en nuevos sistemas de propulsión, incluido un revolucionario W de 12 cilindros. Creado mediante la combinación de dos bloques VR6 de 2,8 litros con un ángulo de 72° entre las bancadas de cilindros, era un auténtico concentrado de compacidad y potencia.
Volkswagen W12 (1997)
Sin embargo, para un motor de estas características se necesitaba algo completamente distinto a los Volkswagen que se vendían en el mercado. Por eso, en 1997, el entonces director general Ferdinand Piëch decidió confiar a Giorgetto Giugiaro y a Italdesign el diseño de un coche capaz de albergarlo, siendo las únicas limitaciones la presencia de la tracción total Syncro y un diseño que realzara su carácter deportivo.
El coche adecuado en el momento inadecuado
El proyecto tomó forma en un tiempo récord y, tras sólo seis meses de desarrollo, nació el W12 Syncro, presentado en el Salón del Automóvil de Tokio de 1997. Se trataba de un coupé con motor central, 420 CV y 530 Nm de par motor, tracción total y un diseño futurista de superdeportivo.
En 1998, Volkswagen no se rindió, sino que incluso redobló la apuesta, exhibiendo en el Salón de Ginebra el W12 Roadster, una versión descapotable con propulsión trasera. La cosa no acabó ahí, porque en 2001 llegó en el Salón del Automóvil de Tokio el W12 Coupé, una evolución extrema del diseño. El motor se aumentó a 6 litros y más de 500 CV, con un par motor de 621 Nm.
Volkswagen W12 (2001)
El coche, rebautizado W12 Nardò por el récord mundial de velocidad establecido en la pista de Apulia, era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 3,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 357 km/h, gracias también a un bajo peso de sólo 1.200 kg.
Todo parecía estar listo para la producción, pero aquí llegó "el problema". Durante estos años, el Grupo Volkswagen adquirió marcas como Bentley, Lamborghini y Bugatti. Nunca sabremos la verdad, pero es posible que los directivos de la época se dieran cuenta de que un superdeportivo así podría haber hecho que la aventura de estas marcas empezara con "mal pie", frenando su relanzamiento.
Sin embargo, aunque el proyecto de superdeportivo se archivó, el W12 encontró su lugar en algunos modelos en los años siguientes. Entre ellos, el Bentley Continental, mientras que su evolución de 16 cilindros fue a parar al legendario Bugatti Veyron.
En resumen, aunque el Volkswagen W12 nunca llegó a ver la luz como modelo de producción, su aportación tecnológica fue fundamental para el futuro del Grupo Volkswagen y la evolución de los motores de alta gama.
Galería: El Volkswagen W12 y sus tres variantes
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