A finales del año pasado Porsche desveló su brutal 911 Dakar, casi al mismo tiempo que Lamborghini mostraba su Huracan Sterrato, un Nueveonce muy diferente al resto de versiones del catálogo, pensado para un uso off-road.

El modelo en cuestión toma inspiración y rinde homenaje a los dos vehículos de dos puertas que en la década de 1980 compitieron en el famoso rally raid africano con el mismo nombre, 911 Dakar. Una respuesta oficial de Porsche a todos los preparadores y especialistas que acostumbraban a crear versiones sobreelevadas del 911.

El nuevo Porsche 911 Dakar está basado en un 911 Carrera GTS, lo que significa que esconde un motor bóxer biturbo de 3,0 litros y seis cilindros, con 480 CV de potencia y asociado a una caja de cambios automática de doble embrague y ocho velocidades, y a un sistema de tracción a las cuatro ruedas.

Galería: Porsche 911 Dakar

Sobre el papel, y a pesar de las modificaciones para ser un coche mucho más capaz fuera del asfalto, como los 5 centímetros adicionales de altura libre al suelo, este 911 Dakar es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y de alcanzar una velocidad máxima limitada a 240 km/h.

En todo caso, y como demuestra el último vídeo de AutoTopNL, el marcador del vehículo (que siempre indica de más) sobrepasa dicha cifra, a pesar de contar con neumáticos todoterreno y una suspensión puesta a punto para un uso lejos de la carretera.

Sin duda la velocidad punta del modelo no ha sido una prioridad para el equipo de desarrollo de Porsche, centrado más posiblemente en la diversión al volante y en el rendimiento sobre pistas de arena o dunas, que en su velocidad en un tramo sin límite de una Autobahn.

Precisamente en este escenario, un tramo sin limitación de velocidad, es donde AutoTopNL ha exprimido el coche para descubrir qué velocidad máxima era capaz de alcanzar el nuevo 911 Dakar.

Cabe recordar que Porsche va a fabricar solamente 2.500 unidades del 911 Dakar, con un precio de partida de 256.000 euros en nuestro país, al que habrá que sumar el extra de las decoraciones clásicas de competición, que se pagan aparte.