En la mayoría de las ocasiones solemos asociar la distracción al volante con el mal uso del teléfono móvil, una conducta que está penalizada con la retirada de seis puntos del carné de conducir y 200 euros de multa.

Pero hay otras acciones que también provocan una grave pérdida de atención sobre la carretera y que, en algunos casos, implican igualmente una disminución del saldo de puntos y una fuerte sanción económica. 

A través de un tuit, la DGT nos recuerda este tipo de actos y, aunque no especifica el 'castigo' pertinente, sí nos enuncia cuáles pueden ser punibles: cambiar de emisora o coger una botella de agua (entendemos que mal colocada en el suelo o en otro lugar de difícil acceso).

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Multas graves

¿Cuándo podemos recibir una multa por, por ejemplo, manejar el navegador en marcha? La respuesta es "cuando el agente que vela por el Tráfico en ese momento, considera que estamos distraídos respecto a nuestra función como conductores", tal y como explican desde la aseguradora Mapfre

Es decir, si la Guardia Civil de Tráfico te capta no siguiendo una trayectoria segura o cambiando de carril sin emplear los intermitentes por ese tipo de distracciones, recibirás una multa bien merecida.

Y no debería extrañarte si es tan grave como la del teléfono móvil (seis puntos y 200 euros), pues estás poniendo en riesgo no sólo tu integridad y la de tus acompañantes, sino la de otros usuarios de la vía.   

 

Que te ayude tu acompañante o detente

En este punto, cabe recordar que las distracciones y el exceso de velocidad son las dos causas más frecuentes de accidentes con víctimas mortales en nuestro país. Por lo tanto, al volante, siempre pendiente del tráfico y concentrado en la carretera. Y si te llaman, usa el manos libres y no estés mucho tiempo hablando. 

Incluso un acto tan habitual como fumar puede generar peligro al buscar el cigarrillo y el mechero, así que mejor hazlo en una parada. Y ni que decir tiene que en la ciudad es donde tienes que estar más atento si cabe, pues en cualquier momento puede suceder algo imprevisto, como la aparición de un niño en busca de una pelota o de un anciano despistado.