El motor atmosférico de gran cilindrada podría estar cerca de su lecho de muerte, pero seguimos entusiasmados por los dos bloques V12 creados por Cosworth para el Aston Martin Valkyrie y el Gordon Murray T.50. No obstante, ¿sabías que la empresa británica también hizo un propulsor de un único cilindro?

Desarrollado en 1999 como 'mula' de pruebas para una mecánica V10 destinada a la Fórmula 1, este bloque tan solo cubicaba 0,3 litros y no estaba especialmente pensado para reducir las emisiones, sino para obtener el máximo rendimiento posible. Drivetribe ha hablado con el director general de Cosworth para que nos explique este pequeño y peculiar motor.

Debes saber que el propulsor V10 TJ llegó a propulsar varios monoplazas de F1. Debutó con Jaguar Racing en 2003 y también fue utilizado por Minardi en las dos temporadas siguientes, junto con Red Bull en 2005. Se retiró al final de esa temporada, ya que a partir de 2006 todos los coches de F1 debían emplear un propulsor V8 con una cilindrada máxima de 2,4 litros.

¿Por qué la unidad de pruebas de un cilindro se hizo tan pequeña? Porque era la forma más barata y rápida de probar nuevos componentes del motor antes de crear el bloque V10 de tamaño completo.

El TJ procede de una época dorada en la que las normativas no eran tan estrictas como ahora y el concepto de ahorro de costes era básicamente inaudito. Esto dio a los ingenieros mucha libertad durante el desarrollo siempre que cumplieran el límite de los 3,0 litros. Aunque los motores eran más pequeños, la potencia seguía aumentando en comparación con la época de 1989-1994.

Para que te haga una idea de esta concepción, nuestro motor protagonista desarrollaba 90 CV y era capaz de subir ¡hasta las 20.000 rpm! Es verdad que no sonaba especialmente bien a pleno rendimiento y tan poco era especialmente suave, pero sí sirvió para desarrollar el propulsor V10 de competición.

Hay que tener en cuenta que el motor monocilíndrico tiene más de 20 años y es de aspiración natural, por lo que extraer tanta potencia de una cilindrada tan pequeña sin depender de un turbo o de un compresor volumétrico era toda una hazaña por aquel entonces.

Si avanzamos hasta 2021, hay algunos ejemplos de esta filosofía, aunque con turbinas, como por ejemplo el motor 1.5 EcoBoost de Ford, con 200 CV, del Fiesta ST y el Puma ST, o el bloque de 1,6 litros y 261 CV del Toyota GR Yaris, ambos con tres cilindros.