Una batalla a tres de más de 2.450 CV.

Desde hace décadas el Porsche 911 Turbo es uno de los modelos más impresionantes del mercado, y la última iteración de este mito, el 911 Turbo S de generación 992, no iba a ser menos. De hecho, encontrar un coche capaz de batir a este Porsche en aceleración es una tarea complicada.

La publicación británica Carwow ha intentado averiguar qué hace falta para poder ganar al todopoderoso Porsche 911 Turbo S, y ha decidido que la mejor opción es enfrentarlo a modelos modificados hasta los dientes, como es el caso de sus dos rivales de hoy.

El vídeo que os traemos es una carrera de aceleración que, a primera vista, podría parecer algo descompensada, al menos en cuanto a potencia bruta se refiere, ya que las dos bestias que flanquean al Turbo S son mucho más potentes que el de Zuffenhausen.

Galería: Porsche 911 Turbo S 2020

El Porsche 911 Turbo S del vídeo es estrictamente de serie, lo que significa que su motor bóxer biturbo, de seis cilindros en línea, ofrece una potencia de 650 CV y se asocia a la transmisión automática PDK, de doble embrague y ocho velocidades.

Según el fabricante, el modelo es capaz de despachar el 0 a 100 km/h en 2,7 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 330 km/h, aunque todo tiene un precio. Concretamente 250.000 euros, para empezar a hablar.

Quizá la principal ventaja frente a sus dos competidores es que estas prestaciones tienen el respaldo de la garantía oficial de fábrica de Porsche, lo que te asegura que cumplirá una y otra vez, sin necesidad de preocupaciones sobre su mecánica o posibles fallos fatales.

Porsche 911 Turbo S: 650 CV

Ahora bien, las dos animaladas del vídeo son palabras mayores. Puede que el Audi RS 3 Sedán sea uno de los modelos más asequibles de Audi Sport, pero en este caso el motor 2.5 TFSI no ofrece 400 CV de potencia, sino 800 CV, ya que se trata de una preparación de Eventuri, que funciona con bioetanol E85, si bien mantiene la tracción total quattro y la transmisión S-Tronic de doble embrague y siete marchas.

Por otro lado está el más bestia de todos, un BMW M5 Competition también modificado, que deja atrás los 625 CV del modelo de serie, para alcanzar la friolera de 1.000 CV. Puede que sea una gran berlina, pero con estas cifras, da miedo. ¿Quieres ver el desenlace? Pues no te pierdas el vídeo.