El deportivo japonés está a punto de estrenar su segunda generación, pero nosotros viajamos hasta el comienzo de la historia.

Desvelado en el salón de Tokio de 2009, el Toyota FT-86 era el concept car de un deportivo de propulsión trasera, con motor bóxer de cuatro cilindros y 2,0 litros, caja manual de seis marchas e interior con 2+2 plazas. 

¿Por qué lo recordamos? Porque el GT86 (el modelo de producción) está a punto de estrenar generación, después de ocho años en el mercado, así que nos ha parecido una buena idea refrescar la memoria y recordar el inicio de este vehículo.

Galería: Toyota FT-86 2009

En 2009, Toyota carecía de modelos 'emocionales', a pesar de haber contado con el MR2 o el Celica, anteriormente. Incluso Akio Toyoda, el CEO de la firma nipona, veía conveniente buscar una solución y el FT-86 supuso la respuesta a esa necesidad.

Este prototipo, que compartía muchos rasgos con el concept FT-HS (el germen del Supra), mostrado en el salón de Detroit de 2007, suponía un 'homenaje' al AE86 Corolla, un compacto de propulsión trasera que se comercializó en los años 80 y 90. 

Toyota FT-86 2009

Con 4,16 metros de longitud, 1,76 de anchura y 1,26 de altura, el Toyota FT-86 era 44 milímetros más corto, 134 más ancho y 76 más bajo que el propio AE86. Al ser un prototipo, el fabricante asiático no reveló los datos técnicos, como la potencia y el par máximo. Eso sí, el motor bóxer era de origen Subaru.

Afortunadamente, el prototipo sí derivó en un modelo de producción, el GT86 (podría denominarse GR86 en la segunda entrega), que compartió desarrollo con el Subaru BRZ. En el mercado se situó como uno de los deportivos más asequibles y contaba con un chasis perfecto para devorar curvas, aunque un motor con más poderío no le hubiese venido mal.

¿Qué podemos esperar de la nueva entrega? En principio, no parece que el diseño vaya a suponer una ruptura con su antecesor, mientras que del motor todo son conjeturas. Posiblemente, se vuelva a recurrir a una mecánica de Subaru, concretamente a un bloque bóxer de 2,4 litros. 

Los rumores aseguran que este propulsor no tendrá turboalimentación y la potencia estará en el entorno de los 220 CV. En fin, solo queda esperar al año que viene para poder dar respuesta a todas estas preguntas.