Diseñados para la competición o para el off-road extremo, todos contaban con dos motores, pero ninguno eléctrico.

Hoy en día es habitual encontrar automóviles con dos o más motores, debido esencialmente al auge de los modelos híbridos y eléctricos, y esto de que los coches tengan varios propulsores es algo ya normal, pero hubo un tiempo en el que era una auténtica rareza, como es lógico.

Añadir un segundo motor de combustión a un vehículo, para aumentar la potencia o dotarlo de tracción a las cuatro ruedas, desde luego no parece la forma más sencilla ni práctica de lograr dichos objetivos, pero, en el pasado, lo hemos visto en unas cuantas ocasiones.

Hablamos de coches extraordinarios, algunos de ellos diseñados para las carreras, como el SEAT Ibiza Bimotor Proto (del que hablaremos otro día), de manera que prescindir del espacio de la zona trasera no era un problema. Hoy queremos repasar cinco de estos automóviles bimotor tan inusuales, y te adelantamos que uno de ellos llegó incluso a producción. ¿Adivinarás cuál?

5 coches con dos motores, previos a los híbridos

  1. Alfa Romeo 16C Bimotore
  2. Citroën 2CV Sahara
  3. Lancia Trevi Bimotore
  4. MINI "Twini"
  5. Volkswagen Golf Pikes Peak