Sí, hay que decirlo. La gran mayoría de los conductores españoles no saben tomar una glorieta, y si lo saben hacer, no la realizan legalmente y acortan, pasando de un carril a otro como si no sucediera nada.

Por ello, y como si de una clase del carné de conducir fuera, vamos a repasar cómo tomar correctamente una rotonda y ver otras situaciones que nos pueden hacer dudar cuando circulamos por alguna de ellas.

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¿Estas seguro de que sabes circular por una rotonda?

Para empezar, siempre que se pueda, nos debemos aproximar a la rotonda por el carril derecho. Al entrar, también hay que hacerlo por dicho carril y circular por el mismo durante el tiempo que estemos en la rotonda. Al ver nuestra salida, debemos avisar con el intermitente y salir con precaución.

Un error habitual es circular por el carril interior y salir directamente desde él, por lo que el primer consejo del que te vamos a hablar es cómo salir correctamente si hemos entrado a ese carril interior. 

Si entramos al carril interior, lo adecuado es ir circulando por él hasta que nos podamos mover al carril exterior. Cuando ya nos hayamos desplazado seguiremos circulando hasta que encontremos la salida por la que queramos ir. 

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Algunas situaciones algo más complicadas

En Motor1.com tenemos en cuenta a los ciclistas y con ellos te traemos otra situación habitual, que no se suele respetar. Según la DGT, en el caso de que un grupo de ciclistas entre en la rotonda, se le tratará como un único vehículo, por lo que, si el primer ciclista ha entrado en la glorieta, tendremos que cederles el paso aunque nosotros ya estemos dentro de la misma.

Con los vehículos de grandes dimensiones también deberemos tener cuidado. Ellos entrarán respetando la prioridad de los que circulen por la rotonda, además de tener que hacerlo por ambos carriles, ya que, por su tamaño, seguramente necesitarán invadirlos para poder hacer correctamente el giro.

Si vamos circulando por el carril de la derecha para entrar a una rotonda y un vehículo grande, como puede ser un autobús, está en el carril izquierdo y nos deja sin visibilidad deberemos reducir la velocidad e incluso pararnos para asegurarnos de que no se aproximan vehículos por la rotonda e incorporarnos a ella de una forma segura.

Con estas dudas resueltas, esperamos que, la próxima vez, sepas cómo afrontar las temidas rotondas y dejar de ver golpes en ellas por no saber cómo tomarlas. ¡Responsabilidad al volante!