Subirse en un Renault 25 era conducir como un presidente francés. François Mitterrand y otros altos políticos de la República Francesa se subían a mediados de los años 80 en uno cuando acababan su quehaceres diarios.

Pero para llegar a este punto de la historia hay que remontarse a 1977, cuando Renault empezó a trabajar en el sucesor de los poco exitosos modelos 20 y 30. Robert Opron y Marc Deschamps, en el departamento de diseño, elaboraron un primer boceto basado en el Fuego, que apareció en 1980.

Gaston Juchet dibujó un vehículo con el nombre de Bic Aero. Finalmente, todos los prototipos se combinaron para formar el Proyecto 129, que más tarde se convertiría en el Renault 25.

Galería: Renault 25 (1984-1992)

Un clásico de Renault

Esta majestuosa berlina con un llamativo portón trasero acristalado se lanzó en 1984. Medía 4,70 metros de largo y bajo dicho portón cabían entre 442 y 1.238 litros de equipaje. La distancia entre ejes de 2,72 metros garantizaba un buen espacio interior y la larga lista de equipamiento proporcionaba el lujo a juego. En el momento de su lanzamiento, el R25 era el coche de serie con el mejor coeficiente de resistencia aerodinámica del mercado (0,28), mejor que el Audi 100 (C3), por ejemplo.

El Renault 25 pretendía ser la respuesta francesa a la clase de lujo alemana. El esfuerzo técnico que Renault puso en el R25 fue muy alto. Por ejemplo, la marca ofrecía como novedad un ordenador de a bordo parlante que se encargaba de algunas funciones importantes del vehículo. El futurista panel de instrumentos, desde el que sonaba la voz, fue creado por el diseñador Marcello Gandini.

Renault 25 (1984-1992)

Una gama de motores muy completa

A diferencia de la anterior serie Renault 20/30, los motores de cuatro y seis cilindros volvieron a combinarse bajo el mismo modelo. La gama de propulsores abarcaba desde el diésel con 46 kW (63 CV) hasta el bloque V6 turbo de gasolina con un máximo de 151 kW (205 CV), que permitía al coche alcanzar una velocidad máxima de 233 km/h, un valor muy destacado en la época. También existía la opción de que la caja de cambios fuese automática.

El esfuerzo dio sus frutos: el Renault 25 ganó algunos premios como el 'Volante de Oro' en Alemania en 1984 y sólo fue superado por el Opel Kadett E, en el concurso europeo 'Coche del Año' en 1985.

Renault 25 (1984-1992)

Portatrajes bajo la bandeja trasera del Renault 25 Baccara.

Éxito en Francia

Las cosas fueron mucho mejor en Francia, donde la versión de batalla larga, con 22,7 centímetros más de distancia entre ejes, circuló como berlina de Estado a partir de 1985. De hecho, en la primavera de ese mismo año se lanzó al mercado esta berlina de batalla larga que ofrecía un mayor espacio para las piernas en la parte trasera.

Desde el exterior se reconocía por las puertas traseras más largas y el pilar B más ancho. Este modelo, fabricado por Heuliez, estaba destinado principalmente a personalidades políticas. Entre abril de 1985 y junio de 1986 se fabricaron 832 vehículos de este tipo. 

Renault 25 (1984-1992)

Renault 25 en versión estándar

Hablando del Renault 25 Turbo con una cilindrada de 2,5 litros, sobrealimentación Garrett T3 y 182 CV de potencia en aquel momento, se dice que tenía un funcionamiento suave y con pocas vibraciones, pero se criticaba el retraso del turbo. Sólo a partir de 3.000 rpm el motor empujaba "casi sin piedad".

A partir de 1988, el 25 estuvo disponible en versión Quadra con tracción a las cuatro ruedas. El Renault 25 también llegó a Estados Unidos, bajo el nombre de Eagle Premier y a partir de 1990 como Dodge Monaco.

Renault 25 (1984-1992)

Restyling del Renault 25

En junio de 1988, el R25 recibió un lavado de cara. La forma de la carrocería se redondeó en la parte delantera y los nuevos pilotos eran más anchos. Las dimensiones de la carrocería se mantuvieron sin cambios, pero el interior se modificó ligeramente. Los asientos se ofrecían con nuevas tapicerías y tenían una forma más ergonómica.

Renault también adaptó los motores a los avances técnicos. Todos los propulsores de gasolina se equiparon con un catalizador de tres vías. La versión tope de gama se llamó Baccara y estaba equipada, entre otras cosas, con aire acondicionado, tapicería de cuero e inserciones de madera. No obstante, lo más destacado y curioso era el portatrajes de cuero bajo la bandeja trasera.

Renault fabricó un total de 780.976 unidades del 25 hasta 1992, al que siguió el Safrane, también con portón trasero. Y, por supuesto, también contaba con un ordenador de a bordo parlante.