Ahora mismo, Citroën se caracteriza por sus diseños frescos y desenfadados, un estilo con el que empezó a marcar tendencia en 2014 con el exitoso C4 Cactus. Siete años antes, en 2007, la firma francesa anticipaba por dónde iba a caminar desde el punto de vista estético con el prototipo C-Cactus. 

Hemos querido rememorar este compacto no sólo por su imagen, sino también porque se desarrolló en una época en la que se estaba trabajando con trenes motrices híbridos a partir de motores diésel. De hecho, este prototipo anunciaba tan sólo 3,4 litros cada 100 kilómetros en ciclo mixto.

El sistema de propulsión lo conformaban el bloque de gasóleo 1.4 HDi de 68 CV y una unidad eléctrica de 30 CV, que trabajaban junto a un cambio automático de cinco velocidades. ¡Cómo ha cambiado la opinión sobre las mecánicas diésel en los últimos años!

Galería: Citroën C-Cactus Concept 2007

Reducir costes de producción

El C-Cactus medía 4,2 metros de longitud, 1,8 de anchura y 1,5 de altura. Pero sobre todo, destacaba la larga batalla de 2,8 metros. De hecho, el asiento trasero, que iba colocado sobre un raíl, se podía deslizar contra los delanteros para incrementar aún más la capacidad del maletero (entre 500 y 1.100 litros). 

Los 1.306 kilos que declaraba el concept era una cifra ajustada, lograda gracias a un nuevo método de la marca en busca del ahorro del peso y de reducir los costes de producción, que tenía tres claves: simplificar piezas y mecanismos, agrupar varias funciones en una única pieza y quitar todo lo que no era imprescindible para la seguridad o el confort.  

Por ejemplo, las puertas, que en un coche pueden constar de doce partes, según Citroën, en el prototipo tenían sólo dos. Asimismo, se renunció a una guantera al uso, sustituida por una bolsa que se enganchaba en el lado derecho del salpicadero. 

Uso de materiales reciclados

Últimamente, seguro que estás leyendo mucho sobre materiales reciclados en los automóviles. El Citroën C-Cactus fue un adelantado a su tiempo en este ámbito, ya que empleó cuero reutilizado, corcho o lana sin aditivos químicos. Es más, el coche estaba autolimitado deliberadamente a 150 km/h para reforzar la protección medioambiental. 

Como curiosidad, el modelo galo incluía un reproductor de MP3 en la propia llave y el habitáculo se generó con poco más de 200 piezas. Por si te lo estabas preguntando, el coche carecía de los famosos Airbumps del C4 Cactus de producción, un vehículo que, de forma inexplicable, se dejó morir tras un desafortunado restyling y la renuncia a una segunda generación.