El comisario de Mercado Interior de la UE, Thierry Breton, ha pedido a los fabricantes de automóviles europeos que sigan exportando coches con motor de combustión a pesar de su prohibición en la Unión Europea a partir de 2035, para satisfacer la demanda de otros continentes.

Bruselas anunció el año pasado su objetivo de reducir a cero las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los automóviles nuevos en la UE a partir de 2035, lo que impedirá la venta de vehículos de gasolina y diésel para esa fecha en favor de motores 100% eléctricos.

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¿Contaminar en otro lugar?

"Aunque Europa prohíba la venta de motores de combustión interna, otros países del mundo seguirán utilizándolos", dijo Thierry Breton, durante un viaje a Lombardía, donde se reunió con representantes de la industria del automóvil, entre ellos el presidente de Stellantis, John Elkann.

Breton subrayó que la cuota de mercado de los vehículos eléctricos se limitará al 12% de las ventas de coches nuevos en África de aquí a 2030, y al 40% en Estados Unidos o India. "Animo a todo el ecosistema automovilístico a asegurar la transición eléctrica para estar preparados para 2035 (en la UE), pero también a seguir exportando vehículos térmicos o híbridos a países que todavía los necesitarán durante muchos años o décadas", dijo a la AFP.

El comisario deseó que los fabricantes "no olviden que su vocación es servir al mercado mundial y cuidar de todo el ecosistema industrial". Y añadió que deseaba que "los grandes grupos comprendieran sus responsabilidades y siguieran fabricando motores de combustión interna en Europa para el resto del mundo, en lugar de deslocalizarlos".

¿Cuál será el impacto?

Los fabricantes europeos han advertido en repetidas ocasiones del impacto social de la transición verde, temiendo que provoque el cierre de plantas y la pérdida de puestos de trabajo.

Además del objetivo de que todos los vehículos sean eléctricos en 2035, la Comisión debe presentar antes de julio una propuesta de la nueva normativa sobre las emisiones contaminantes de los automóviles, la futura Euro 7, que se aplicará a partir de 2025.

Para Thierry Breton, esta norma, que estará entre las más estrictas del mundo, dará a los fabricantes europeos una ventaja competitiva. "Estos conocimientos les permitirán ser más competitivos que otros en el mercado mundial de vehículos térmicos o híbridos con muy bajas emisiones de CO2".