Cuando en 1975 se lanzó al mercado el Porsche 911 Turbo de la generación 930, muchas veces denominado simplemente 930 Turbo, se convirtió en el coche de producción más rápido disponible en Alemania. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos y podía alcanzar los 250 km/h.

Durante los primeros años estuvo propulsado por un motor bóxer de 3,0 litros, alimentado por un único turbo KKK y con una potencia de 260 CV, si bien a partir de 1978, este se sustituyó por un bloque de mayor cilindrada, 3,3 litros, que llegaba hasta los 300 CV.

Galería: Porsche 930 Turbo Rinspeed R69, en venta

Por entonces el modelo era "lo más de lo más" del catálogo Porsche, aunque ya sabemos que siempre hay clientes que no se conforman nunca, por lo que algunos preparadores de la época ofrecieron diversas modificaciones, como es el caso de Rinspeed.

Esta compañía pensó que el 930 Turbo necesitaba también un cambio de aspecto, así que fabricó 12 ejemplares del llamado R69, que contaba con una nueva carrocería, detalles que recordaban al Ferrari Testarossa y unos faros escamoteables heredados del Porsche 944, al igual que los pilotos.

Porsche 930 Turbo Rinspeed R69, en venta
Porsche 930 Turbo Rinspeed R69, en venta
Porsche 930 Turbo Rinspeed R69, en venta

El coche de las imágenes, que ahora está en venta, conserva el motor 3,3 litros turbo original, con 300 CV y asociado a una caja de cambios manual, de cuatro velocidades, conectada únicamente con el eje trasero.

Se trata precisamente de uno de estos R69, transformado por Rinspeed en 1983, unos tres años después que el coche fuera vendido por primera vez en un concesionario Porsche de Reino Unido.

Porsche 930 Turbo Rinspeed R69, en venta

Según el anuncio, este R69 de Rinspeed está en perfecto estado de revista, y acaba de ser repintado en el color original, blanco Perla. A la vista de las fotografías, parece en bastante buenas condiciones, más allá del desgaste del cuero de la tapicería o de algunos desperfectos en las llantas.

En principio, el propietario pide 50.000 libras esterlinas por el modelo, lo que al cambio equivale a unos 58.650 euros. Un precio que no parece demasiado disparatado, y que seguramente pagará gustosamente algún coleccionista, aunque es cierto que el coche puede no ser para todos los gustos.