El fabricante Automobili Estrema tiene intención de hacerlo realidad.

Cada vez son más las pequeñas compañías emergentes o 'startups' que presentan sus proyectos de automóviles, y también es cada vez más común que se trate de modelos de altas prestaciones, totalmente eléctricos y, además, con disparatadas cifras de potencia.

El último ejemplo proviene de la firma italiana Automobili Estrema, que acaba de mostrar algunas imágenes a modo de adelanto de su Fulminea y, como puedes imaginarte, se trata de un hiperdeportivo de cero emisiones.

La compañía pretende que su Fulminea llegue finalmente a la producción a partir del año 2023, aunque de momento se conocen pocos detalles sobre el modelo, más allá de algunas cifras impresionantes que, desde luego, sirven de gancho. 

Galería: Automobili Estrema Fulminea

Carácter italiano

Tras el fabricante Automobili Estrema, con sede en la ciudad italiana de Merano (muy cerca de la frontera con Austria), se encuentra Gianfranco Pizzuto, un nombre que es muy probable que no te suene de nada, pero cabe apuntar que fue uno de los primeros inversores de Fisker Automotive.

Su nuevo modelo, el hiperdeportivo Fulminea, podría hacerse realidad dentro de un par de años, aunque suponemos que para llegar hasta ese punto todavía queda mucho trabajo por delante.

Automobili Estrema Fulminea

Gran potencia

Como todos estos proyectos de hiperdeportivos extremos, la firma italiana prevé unas cifras de potencia de escándalo. Los cuatro motores eléctricos del modelo sumarían alrededor de 2.040 CV. Así que lento, lo que se dice lento, no debería ser.

La batería, diseñada y fabricada en colaboración con IMECAR Elektronik, incluye celdas con electrolito en estado sólido de ABEE (Avesta Battery Energy Engineering) y ultracondensadores. Anuncia una capacidad total de 100 kWh.

Todo esto debería garantizar una autonomía de alrededor de 520 kilómetros, según la empresa, además de unas prestaciones de infarto, con un 0 a 300 km/h en menos de 10,0 segundos. Por ahora, eso sí, solo podemos esperar unos años para comprobar si se convierte en realidad.