Con un precio de 3,36 millones de euros, es un modelo de récord.

El pasado mes de enero, el famoso Ford Mustang GT de 1968, en color verde, que protagonizó la película Bullitt, junto al legendario Steve McQueen, fue vendido por nada menos que 3,3 millones de euros (al cambio de entonces), convirtiéndose en el Mustang más caro de la historia. Ahora, medio año después, otro Mustang, un poquito más antiguo, lo ha destronado.

Hablamos de un prototipo del Shelby GT350R de 1965, que fue el primer Shelby Mustang de competición que ganó una carrera, así como el primer Shelby R diseñado para las carreras.

Galería: Shelby GT350R prototipo de 1965

El coche en cuestión acaba de ser subastado por la casa Mecum Auctions y alguien ha pagado la friolera de 3,85 millones de euros, es decir, alrededor de 3,36 millones de euros. Cabe apuntar que el Mustang de Bullitt se vendió por 3,4 millones de dólares (que actualmente equivaldría a algo menos de 3 millones de euros).

Pero, ¿por qué cuesta tanto dinero? Pues porque lo pilotó una ilustre personalidad del mundo de la competición, que recientemente ha vuelto a la fama, gracias a la película 'Ford vs Ferrari' ('Le Mans '66' en España), sobre la batalla entre ambos fabricantes en las 24 Horas de Le Mans de 1966. 

Shelby GT350R prototipo de 1965
Shelby GT350R prototipo de 1965
Shelby GT350R prototipo de 1965

Sí, hablamos del piloto británico (después nacionalizado estadounidense) Ken Miles, quien condujo este GT350R, apodado "Flying Mustang" (Mustang Volador) en competición, aunque también lo pilotaron otros, como Bob Bondurant, Chuck Cantwell, Peter Brock y Jerry Titus 

Este ejemplar (denominado 5R002) es importante, puesto que sirvió como laboratorio de pruebas para Shelby American Factory y fue la base para el segundo coche de carreras de la casa... y para los 34 Shelby GT350R que, después, se vendieron a clientes. 

Shelby GT350R prototipo de 1965
Shelby GT350R prototipo de 1965
Shelby GT350R prototipo de 1965

En esencia, el vehículo es un 'one-off', ya que es el único GT350R que se fabricó con estas especificaciones, con elementos que los modelos más tardíos no incorporaron. A lo largo de su historia, ha cambiado de manos en distintas ocasiones, siendo su segundo propietario un ingeniero de Ford Performance, que lo utilizó también para competir. 

Una vez concluyó su 'carrera deportiva', el prototipo estuvo 14 años en el museo Shelby American Museum de Boulder, en Colorado, antes de que, en 2010, el coleccionista John Atzbach lo comprara y lo restaurara por completo, para después mostrarlo en el Concurso de Elegancia de Amelia Island, en 2014.