Se construyeron cinco ejemplares, pero nunca llegó a la producción en serie.

En los 125 años de historia de Skoda, siempre han existido prototipos inusuales. Uno de estos vehículos fue el buggy Type 736, cuyo aspecto de vehículo playero nos ha llegado al corazón, sinceramente. Estaba basado en la Serie 110, que junto con el Skoda 100, fueron los sucesores de los Skoda 1000 MB/1100 MB.

El buggy continuaba la tradición de fabricar coches de carreras para autocross, con los que el fabricante checo celebró varios éxitos a principios de los años 70. El motor de este descapotable sin puertas, basado en la serie 1100, desarrollaba una potencia de 45 CV. El último de los cinco prototipos fue construido en 1975 y ahora descansa en el Museo Skoda, en Mladá Boleslav.

Galería: Skoda Buggy Type 736 (1973)

A finales de los años 60 del pasado siglo, las carreras de autocross eran bastante populares en la escena europea de los deportes de motor. Con un aspecto minimalista, estos vehículos ligeros competían en pistas de tierra. En 1970, el vehículo oficial de Skoda ganó en la categoría de hasta 1.000 cm3, en Pardubice (República Checa). Para optimizar el peso del Skoda 1100 MB, se prescindió de los paragolpes y las puertas traseras, mientras que el habitáculo se redujo a la mínima expresión.

Un año después, el primer campeonato checo de autocross fue un paseo para Skoda, que dominó a placer con un buggy basado en el 100/110 L. A pesar de esos éxitos, la firma checa dejó de participar en autocross, para centrarse en otras disciplinas.

Los buggies para surcar las dunas de la playa o del desierto se hicieron populares primero en California y Florida (Estados Unidos), aunque ese auge también llegó a Europa. Al principio, se trataba de pequeños coches modificados, con carrocerías de plástico reforzado con fibra de vidrio (GRP), que se vendían como un kit.

Skoda Buggy Type 736 (1973)

Uno de los fabricantes artesanales europeos más activos en este campo fue la empresa belga Francois Vernimmen. En 1971 usó la plataforma del Skoda 100 para crear su Buggy VF. Tenía una distancia entre ejes recortada, techo de lona y en el interior apenas un volante junto a asientos de corte espartano. El motor de gasolina, de cuatro cilindros, con 1,0 litros de cilindrada desarrollaba 42 CV, mientras que la caja de cambios era manual de cuatro velocidades.

Skoda Buggy Type 736 (1973)

El importador italiano de Skoda, Motorest, ofreció en su momento el Kirby, otro buggy del pequeño fabricante de coches Autozodiaco de Pianoro, cerca de Bolonia. También estaba basado en el Skoda 100, con la misma distancia entre ejes. Sin embargo, solo se fabricaron dos ejemplares.

Skoda Buggy Type 736 (1973)

A raíz de esta corriente, la propia Skoda decidió, en 1973, desarrollar un buggy, el Type 736. Solo construyó cinco prototipos, la distancia entre ejes se acortó a 2.000 milímetros, mientras que un chasis bastidor tubular y una barra antivuelco proporcionaron la estabilidad necesaria. El motor de gasolina, con cuatro cilindros, procedía del Skoda 110 y era suficiente para mover un conjunto que solo medía 3,32 metros y pesaba 710 kilos.

Skoda Buggy Type 736 (1973)

En el plano estético, llamaban la atención los dos faros montados sobre el frontal o la rueda de repuesto, ubicada en la parte trasera. Los ocupantes estaban protegidos por una capota de tela y paneles laterales. El buggy podía transportar cuatro adultos y 100 kilos de equipaje, aunque con todo el aforo completo 'desaparecía' la posibilidad de llevar maletas o bolsas.

Por desgracia, aunque el vehículo llegó a completar hasta 30.000 kilómetros de pruebas e incorporó otra carrocería de fibra de vidrio reforzada, la realidad es que nunca llegó a pasar a la fase de producción en serie. Como curiosidad, de los cinco prototipos construidos, uno llegó a utilizarse como vehículo 'follow me' en el aeropuerto de Praga durante varios años.