Se trata del primer superdeportivo de la era moderna y uno de los diseños más bellos de todos los tiempos.

En algún momento a mediados de la década de 1960, Alfa Romeo decidió trasladar todo el poder de su glorioso modelo de competición, el Alfa Romeo Tipo 33 de 1966, a un vehículo legalizado para circular por la calle y relativamente cómodo de conducir en una autopista (autostrada).

El resultado fue el Alfa Romeo 33 Stradale de 1967, un magnífico biplaza, que en la actualidad se considera el primer superdeportivo moderno y uno de los diseños más bellos de todos los tiempos.

Galería: Alfa Romeo 33 Stradale 1967

Coche de carreras para la carretera

En la cultura italiana, el término 'stradale' significa, literalmente, que nos encontramos ante un vehículo matriculable legalmente; y técnicamente, este fue el caso del 33 Stradale.

Sin embargo, no lo adivinarías a primera vista. Su carrocería, diseñada por Franco Scaglione, parecía tan preparada para competir como el automóvil en el que estaba basado. Sin embargo, si repasamos el exterior, existen detalles que revelan la intención 'más civilizada' del 33 Stradale.

Entre sus muchos atributos específicos, el 33 Stradale fue el primer automóvil de producción en usar puertas de mariposa, que se abrían hacia arriba, con las bisagras ubicadas en el pilar A.

Desde la línea de cintura hacia arriba, las puertas eran totalmente de cristal y se curvaban hacia el techo del vehículo, creando una especie de cúpula, muy parecida a la del Ford GT40 contemporáneo, pero con los paneles superiores de vidrio.

Alfa Romeo 33 Stradale 1967

El Alfa Romeo 33 Stradale es más pequeño de lo que sugiere su estilizada silueta, con una longitud total de 3,97 metros, una distancia entre ejes de 2,35 metros y una altura de solo 99 centímetros.

El interior era lujoso para un deportivo de 1967, con cuero por todas partes y tiradores de metal pulido. Los asientos, de corte deportivo, eran muy bajos, ya que Alfa Romeo no quería que los ocupantes se golpearan la cabeza contra el techo al cerrar las puertas.

Detrás de los asientos, nos encontramos con un motor 2.0 V8, que desarrollaba una potencia de 227 CV y 206 Nm de par motor, que se enviaban al eje trasero, a través de una caja de cambios manual de seis velocidades del especialista Colotti.

Alfa Romeo 33 Stradale 1967

Raro y único

Las 18 unidades fabricadas difieren entre sí, fundamentalmente, porque sus carrocerías fueron hechas a mano, por Carrozzeria Marazzi. En cada caso, se tomaron diferentes decisiones para mejorar el automóvil y su tedioso proceso de producción.

Esta es la razón por la que podemos ver, por ejemplo, solo uno de los dos limpiaparabrisas o con diferentes diseños del parabrisas.

Los primeros dos prototipos construidos tenían una configuración de faro doble, que no cumplía con los requisitos legales de iluminación para un modelo de calle. Esto motivó que Scaglione tuviera que rehacer el diseño de las ópticas, con una configuración de faro único que, si bien se veía genial, no era tan atractivos como los faros dobles iniciales.

Alfa Romeo 33 Stradale 1967

Cinco 33 Stradale fueron 'retocados' por los principales carroceros de la época para conseguir algunos de los concept cars más atractivos del momento.

Fruto de ese trabajo, nacieron modelos como el Alfa Romeo Iguana, de Italdesign y diseñado por Giorgetto Giugiaro, el Alfa Romeo P33 Roadster, de Pininfarina, en 1968, el Alfa Romeo 33.2 Coupe Speciale de 1969 y el Alfa Romeo Cuneo de 1971 (construido sobre el mismo chasis como el P33 Roadster), el Alfa Romeo Carabo de 1968, obra de Bertone, y el Alfa Romeo Navajo, de 1976.

Alfa Romeo 33 Stradale 1967

Los más perspicaces probablemente se habrán dado cuenta de la gran influencia que tuvo el 33 Stradale en el diseño del Alfa Romeo 4C. Sin embargo, las realidades de producción de un vehículo moderno, sobre todo en materia de seguridad, hacen que diseños como el Alfa Romeo 33 Stradale sean completamente imposibles en la actualidad.