Más desenfadado que el T-Roc, este SUV urbano muestra un diseño atractivo, mucha tecnología y un voluntarioso motor de gasolina.

Dentro de una gama SUV cada vez más grande, como es la de Volkswagen, podríamos decir que hay casi una opción para cada tipo de necesidad. O incluso dos, porque en el ámbito urbano, tanto el T-Roc como el Volkswagen T-Cross 2019 pueden resultar igual de válidos.

Hoy nos centraremos en el más pequeño de ellos, que se fabrica en Landaben (Navarra) junto al Polo, modelo con el que comparte plataforma y multitud de elementos mecánicos.

En este caso, en nuestra Guía de compra, el modelo que se somete a la prueba es la variante del T-Cross con motor turboalimentado de gasolina 1.0 TSI, de 115 CV, combinado con la tracción delantera (la única disponible) y la transmisión automática de doble embrague DSG, de siete relaciones. 

Todo, rematado con el acabado Sport y el paquete R-Line, que conforman la versión tope de gama. ¿Quieres conocerlo a fondo? Entonces, pincha sobre el lateral derecho de la foto de portada y no te pierdas ni un detalle.