Si hay una marca que parece escuchar todo lo que nosotros, periodistas especializados, valoramos de un coche, esa es Mazda. Y el CX-30 refrenda esta cualidad dentro de los SUV compactos, hasta el punto de que su conducción supone un puro placer.

Nada de motores turbo, un cambio manual y una dirección con un tacto exquisito, una configuración interior que busca limitar al máximo las distracciones al volante... Todo, siguiendo sus propias directrices y no dejándose llevar por modas desacertadas. Además, incorpora la etiqueta Eco, aunque es cierto que si tienes familia y valoras el aspecto más práctico de un todocamino, piensa mejor en el CX-5

El Mazda CX-30 Nagisa, en cinco puntos clave:

Galería: Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

Diseño

Desde hace años, el lenguaje de diseño KODO sigue siendo la base estética de la marca japonesa y, a pesar de su veteranía, continúa generando vehículos con una mezcla de elegancia y deportividad realmente atractiva. Piensa en el CUPRA Formentor o en el BMW X2, vehículos mucho menos atemporales y, por lo tanto, que pueden envejecer peor.

En sus 4,40 metros de longitud (una cota bastante contenida dentro del segmento C), el CX-30 te enamorará por su largo capó y su cabina en posición retrasada. La limitada superficie acristalada también es otra de sus señas de identidad, al igual que los ligeros toques cromados y una bonita doble salida de escape a la vista.

Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV
Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV
Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

A diferencia de algunos rivales, no recurre a una fuerte caída del techo ni a unos anchísimos neumáticos: se quedan en 215 mm de sección, con un perfil 55. En el caso del acabado Nagisa, las bonitas llantas de aleación son negras y miden 18 pulgadas. Opcionalmente, el color caqui Zircon Sand (500 euros) se postula como una alternativa muy sugerente frente al habitual rojo corporativo. 

Un punto curioso es la imagen algo desvirtuada que proporciona el retrovisor izquierdo: el conductor ve los coches más grandes y en una posición algo más cercana de la realidad, aunque es cierto que te acabas acostumbrando. Asimismo, el sonido de los tiradores me resulta poco atractivo, no así el que surge al cerrar las puertas, que es el propio de un buen modelo europeo. Y sí, aunque cueste creerlo, las luces diurnas no son LED sino halógenos.

Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV
Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

Interior

Frente a otras marcas japonesas, el habitáculo está mucho más cuidado y viene conformado por mejores materiales. Además, como comentaba antes, se ha trabajado mucho en la ergonomía, como queda demostrado con los diales giratorios para la climatización y con la ruleta central, junto con botones satélites para acceder directamente a los submenús.

Me encanta el diseño del volante, con tres radios muy finos, al igual que la postura de conducción. Los asientos de cuero de color terracota y Alcantara ofrecen una sujeción normal y el del conductor dispone de regulación eléctrica. También me convence la instrumentación analógica formada por tres esferas, al igual que el Head-up Display con la información justa y el equipo de sonido BOSE con 12 altavoces.

Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV
Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV
Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

La pantalla central de 10,25 pulgadas, en formato apaisado, no es táctil y en el acabado Nagisa, aparecen pespuntes de color naranja en el salpicadero y también en el reposabrazos central, que esconde una guantera bastante amplia. 

Muchos valorarán positivamente la vinculación inalámbrica para Android Auto y Apple CarPlay. Lamentablemente, el asistente de voz no entiende órdenes dadas con un lenguaje natural y la visión 3D del navegador es muy poco apaisada. 

Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV
Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

Por espacio, las plazas traseras quedan limitadas a adultos de talla media por la altura disponible, principalmente (el Formentor y el X2, más grandes, ganan la partida). Además, la cabeza queda cerca del pilar C, por lo que se reduce la sensación de amplitud, algo que contrarresta el techo de color claro. La plaza central debe lidiar con un asiento ligeramente elevado y el túnel de transmisión.

Igualmente, el maletero, con 430 litros, está algo lejos de las referencias en el segmento, si bien tampoco es un volumen excesivamente reducido y hay un práctico doble fondo a través de un piso, que además es extraíble y plegable en tres partes, llamado Smart Cargo Board, con el que no queda un escalón al abatir los asientos traseros. El portón tiene accionamiento eléctrico. 

Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV
Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

Mecánica

Si has tenido la oportunidad de conducir un coche con un buen motor atmosférico, comprenderás el agrado que supone la mecánica 2.0 e-SKYACTIV X de 186 CV que, recordemos, incorpora la tecnología SPCCI (Spark Plug Controlled Compresion Ignition) o, en español, encendido por compresión controlado por chispa.

Si quieres saber más sobre ella, lee esta completa prueba del Mazda3, pero en resumen, persigue combinar buenas prestaciones a alto régimen, una grata respuesta con independencia del régimen y consumos y emisiones ajustados.

Esta alternativa a los bloques turboalimentados de baja cilindrada carece de un rendimiento explosivo desde bajas vueltas. Al contrario, debes dejar vía libre a que suba el régimen para encontrar lo mejor de él y disfrutar de un propulsor 'a la antigua usanza'. Quizá no son los 186 CV de un motor turbo, pero de veras que resulta sumamente agradable. 

Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

Así las cosas, es una mecánica que te obliga a estar pendiente del cambio en el caso de querer adelantar o si vas a afrontar un ascenso de varios kilómetros. En el resto de episodios, puedes viajar en el entorno de las 2.000/2.500 vueltas y no necesitar un mayor empuje. 

A partir de regímenes intermedios, la sonoridad es muy bonita y, sea cual sea el uso que hagas, la suavidad resulta máxima. La zona roja llega a partir de las 7.000 vueltas y a 120 km/h, en sexta, se circula a 2.500 rpm, con lo que tampoco trabaja muy revolucionado. 

Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

El CX-30 con la caja manual de seis marchas (¡qué exquisitez de funcionamiento!) marca un 0 a 100 en 8,3 segundos (como decía, no es un tiempo destacado para la potencia disponible) y hemos establecido una media de 6,7 litros cada 100 km en uso mixto, que no está nada mal para un motor de estas características. 

Gracias a la hibridación ligera (motor eléctrico de 7 CV y batería de 24V), el arranque se realiza de una forma muy suave. Por último, salvo que persigas lograr el mínimo consumo posible, no hagas caso al cambio recomendado de marcha, porque es demasiado optimista.

En marcha

Y si la combinación motor/cambio manual convence, no te digo nada la puesta a punto del chasis del CX-30, pues ofrece un equilibrio dinámico soberbio. Es un SUV suficientemente confortable y que, a su vez, ofrece reacciones rápidas y movimientos precisos, y no sufre nada en cambios de trayectoria. 

Hay todocaminos de tacto más deportivo, pero como dije en su momento, el punto de firmeza de la suspensión (que es fija, no adaptativa) es perfecto para que este SUV vaya bien sujeto sin tener que sufrir las muchas irregularidades de las carreteras españolas. Ese carácter rutero queda refrendado por un interior bien aislado de ruidos. 

Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV
Prueba Mazda CX-30 Nagisa 2.0 e-SKYACTIV X 186 CV

Es cierto que el coche carece de programas de conducción, pero no los he echado en falta. Desde luego, puede ser tu vehículo para el día a día y sea cual sea el uso que hagas de él, aunque por cómo se mueve en curvas, tiene alma de turismo. 

El tacto del pedal del freno me parece bueno y actúa sobre discos ventilados delanteros y macizos traseros. Lamentablemente, no hay un botón para desconectar el mantenimiento del carril, sino que hay que hacerlo a través de la pantalla central, un proceso un poco más engorroso.  

Equipamiento y precio

Además de lo citado, el acabado Nagisa incluye navegador, base de carga inalámbrica, climatizador automático bizona, faros LED, sensores de alumbrado, lluvia y de parking delanteros y traseros, acceso y arranque por botón, freno de estacionamiento eléctrico y un largo compendio de ayudas a la conducción. 

El precio es de 37.190 euros, por lo que se le puede considerar algo más asequible respecto al renovado Formentor. El representante español arranca desde los 37.280 euros con el motor turbo de gasolina eTSI de 150 CV, con hibridación ligera, y la transmisión automática DSG.

Te toca valorar qué SUV enfocado a la diversión quieres escoger. Desde luego, el CX-30 representa esos valores de pureza al volante que, en esta transición a la era eléctrica, parecen cada vez más difíciles de obtener. 

Mazda CX-30 Nagisa e-SKYACTIV X 186 CV

Motor Gasolina, 4 cilindros en línea, atmosférico, 1.998 cm³
Potencia 186 CV a 6.000 rpm
Par máximo 240 Nm a 4.000 rpm
Caja de cambios Manual, 6 velocidades
0-100 km/h 8,3 s
Velocidad máxima 204 km/h
Consumo 5,7 l/100 km
Tracción Delantera
Longitud 4,40 m
Anchura 1,80 m
Altura 1,54 m
Peso en vacío 1.404 kg
Número de asientos 5
Capacidad del maletero 430 l
Precio base 37.190 euros