Este genial 'one-off' fascina por su motor V12 y su exclusividad extrema.

No hay otro como él. Incluso frente al V12 Speedster (88 ejemplares), el One-77 (77 coches) o el Vulcan de circuito (solo 24 unidades), el Aston Martin Victor es una verdadera rareza. En lo que a presumir se refiere, el Victor gana de calle, y dado lo difícil que ha sido de producir para Aston Martin, es poco probable que se repita un coche como este.

David King, el responsable de vehículos especiales de Aston Martin, explica cómo se creó el Victor: "Teníamos guardado un prototipo del One-77 con pocos kilómetros y empezamos a pensar en hacer algo con él. No podíamos hacer otro One-77, porque dijimos que solo fabricaríamos 77, así que nos pusimos a ver ideas de diseño y hacer algunos estudios de viabilidad a nivel de ingeniería, y el resultado es el Victor".

Galería: Aston Martin Victor, prueba

Resultado moderno, inspiración en el pasado

Aston Martin se puso en contacto con algunos de sus clientes más fieles para ver si les interesaba involucrarse en un proyecto como este (y les interesó, obviamente), y antes de que nos diéramos cuenta, la marca ya estaba enseñando el coche al público, a finales de 2020, en el concurso de elegancia del Hampton Court Palace. 

"Normalmente no hacemos Aston Martin retro, pero este fue divertido", dijo el director de diseño de Aston Martin, Miles Nurnberger. El nombre de Victor es un homenaje al antiguo director ejecutivo de la compañía, Victor Gauntlett, quien capitaneó el desarrollo del V8 Vantage de 1977, el coche que ha servido de inspiración para el Victor.

Aston Martin Victor race track
Aston Martin Victor race track
Aston Martin Victor race track

Nurnberger reconoce que los diseñadores también han hecho un guiño al RHAM/1, un 'one-off' de carreras para Le Mans, fabricado por Robin Hamilton con algo de ayuda de la fábrica de Aston Martin. Si buscas ese coche encontrarás la justificación para la manifiesta aerodinámica del Victor, ya sea el prominente splitter frontal o el llamativo e inclinado spoiler trasero. Estos elementos, junto al fondo plano y un enorme difusor, facilitan que el Victor tenga una carga aerodinámica un 60% superior a la del actual Vantage GT4 de carreras.

Esos exagerados elementos del diseño del Victor no dominan el conjunto, ya que las formas generales son coherentes, bien detalladas y bien resueltas. Sí, es retro, pero este coche fabricado a mano por la división Q consigue ese guiño al pasado de forma maestra.

Aston Martin Victor race track

Las proporciones son increíbles y las superficies muy precisas, con un obsesivo nivel de atención por el detalle en todos los aspectos. Los geniales pilotos traseros son los del Valkyrie, las llantas monotuerca de aleación se parecen a las del RHAM/1 y las salidas de escape laterales recuerdan al Vulcan (al igual que la suspensión pushrod, visible a través de la luneta trasera).

Una auténtica bestia

Bajo el capó encontramos un 7,3 litros V12 atmosférico, rodeado de fibra de carbono, que junto al propio monocasco de carbono fue enviado de vuelta al proveedor original para que lo dejaran mejor que nuevo. Cosworth, el socio de Aston Martin a nivel de motores, desmontó el motor y lo reconstruyó por completo, con especificaciones propias.

El resultado es que los 760 CV y 750 Nm del One-77 se han convertido en unos más sustanciales 848 CV y 821 Nm, que llegan a las ruedas traseras a través de una caja manual de seis marchas, en lugar de mediante una caja automática.

Aston Martin Victor interior
Aston Martin Victor detail
Aston Martin Victor detail

Utilizando piezas del One-77, el Vulcan de 2016 y algunos componentes del Valkyrie, el Victor se puede preparar para uso en carretera. Aston Martin lo fabricó de manera que su dueño, al parecer un señor belga, pudiera homologarlo para carretera si así lo quisiera. La idea de que esta increíble máquina lleve placas de matrícula y se mezcle con el tráfico es difícil de comprender, pero al mismo tiempo es maravillosa. 

Lo más increíble es que antes de la entrega, su dueño ha dado permiso a Aston Martin para que unos pocos periodistas puedan conducirlo. Esa es la razón por la que estoy cruzando el ancho umbral del monocasco, sobre la placa de aluminio que me recuerda que es un 'one-off', justo cuando una oscura nube descarga todo su contenido sobre el trazado de Stowe, en Silverstone.

El hecho de que la lluvia haya logrado que la superficie sea más apta para una lancha es preocupante. Hay agua acumulada en todas partes, y mi limitado conocimiento sobre este trazado se agrava cuando sale el sol y todo ese líquido se convierte en un enorme espejo.

Aston Martin Victor detail

Aun así, oportunidades de conducir coches como este son poco comunes, y antes de que alguien de Aston Martin ponga algo de cordura y sugiera que no es prudente conducirlo hoy, presiono el botón de arranque del volante de carreras, heredado del Vulcan, aunque con menos colorines.

El interior tiene un toque clásico, con una genial mezcla de lujo tradicional y modernidad técnica, gracias al techo de cachemir, el sutil cuero verde o las molduras de madera de nogal, combinadas con titanio, aluminio y fibra de carbono brillante. Los detalles son atractivos, como el mecanismo visible de la caja de seis velocidades o los diversos acabados metálicos. Nadie nos dice cuánto cuesta el coche, pero el resultado merece la pena, ya que el Victor tiene aspecto de prototipo, pero está ejecutado como un coche de producción.

Aston Martin Victor interior
Aston Martin Victor interior
Aston Martin Victor interior

Una experiencia muy exclusiva

El potente V12 arranca rápidamente y por las colas laterales emana el sonido del ralentí, mientras que el control de tracción está en el nivel 4 y la gestión del motor en el nivel 1. Se pueden cambiar estos ajustes, pero el ingeniero que acaba de dar una vuelta me sugiere que lo deje como está, y no lo voy a cuestionar, a pesar del cambio de condiciones desde que se ha bajado del ligero asiento baquet. Me ato el arnés Schroth de cuatro puntos mientras me olvido de la exclusiva naturaleza de esta creación y salgo a pista.

Lo que es evidente de manera inmediata es que la transmisión y el embrague de competición no resultan toscos. Está claro que los ingenieros de Aston Martin han trabajado en disipar la fricción de los materiales para hacer que el Victor se pueda conducir en el mundo real. El nuevo pedal de embrague tiene buen tacto, firme pero no pesado, y es fácil de modular cuando se maniobra a baja velocidad y se sale del garaje. Esto encaja bien con el uso que le dará el cliente, pero sigue siendo una sorpresa dada la seriedad de los componentes del Victor.

Aston Martin Victor race track
Aston Martin Victor race track
Aston Martin Victor race track

Unas pocas vueltas de reconocimiento, utilizando apenas un tercio del recorrido del acelerador, evidencia que los 848 CV, los Michelin Pilot Sport Cup 2 y solo el control de tracción (no hay de estabilidad) hacen que tengas que trabajar. En todo caso sorprende que apenas genere preocupaciones, ya que a pesar de que el agua estancada hace lo posible por cambiar la trayectoria del Victor, la habilidad del coche de informar de lo que ocurre a través de su dirección, de genial peso, y del asiento del conductor, me facilita poder controlar la situación.

Pero este es ese extraño momento en el que las cosas se ponen realmente interesantes. El limitado giro de la excelente dirección, consigue que el coche se enrosque a baja velocidad, sin consecuencias, a la salida de una curva cerrada, en la que los neumáticos son incapaces de traccionar. En todo caso, a medida que sigo dando vueltas, su avanzada aerodinámica y el viento (una constante en Silverstone) consiguen que el Victor redistribuya el agua y cree una trazada casi seca por la que conducir. 

Aston Martin Victor race track

La velocidad va aumentando con confianza, revelando una faceta más juguetona del Victor. Se trata de un coche que involucra al conductor, y que se mueve de una forma disfrutable y aprovechable. Gran parte de culpa la tiene la caja de cambios manual, ya que el Victor es el Aston Martin con tres pedales más potente de la historia, una anomalía en un mundo acostumbrado a hiperdeportivos de gran potencia que solo tienen dos pedales. Aquí no existe esa facilidad que generan las levas, así que hace falta que tú, el conductor, hagas punta-tacón en reducciones y seas igualmente preciso al ir engranando marchas superiores.

Dichas reducciones resultan fáciles, ya que el firme freno y la buena separación entre los pedales AP Racing resultan perfectos para deslizar parte de tu pie y dar un toque al acelerador. Si lo haces bien, la inmediata respuesta del V12 hace que las vueltas suban convenientemente. Todo resulta muy natural, la palanca de cambios también tiene gran peso, recorridos cortos y un genial tacto. El Victor es un glorioso recordatorio de que lo analógico merece el esfuerzo, y es una experiencia mucho más intensa y gratificante.

Aston Martin Victor static
Aston Martin Victor static
Aston Martin Victor static

Al aumentar los niveles de adherencia, las velocidades de entrada y salida de las curvas son más altas, y el morro del Victor revela un poco de subviraje a la entrada, que rápidamente se neutraliza antes de poder acelerar, lo que nos permite disfrutar de la curva mientras la zaga marca la trazada. Es fácil y obediente haciendo esto, por absurdo que parezca, y los ingenieros de Aston Martin han trabajado intensamente para hacer que pueda digerir las irregularidades de carreteras imperfectas, que es exactamente la situación en la que me encuentro.

El motor también es fundamental. La progresiva entrega de potencia y par supone que no hay zonas puntiagudas, lo que permite que el motor y la transmisión trabajen al unísono. Tampoco hay que olvidar el disfrute y ese añadido físico que requiere una caja de cambios manual.

Aston Martin Victor, prueba

Las únicas pistas claras sobre la extrema naturaleza de las especificaciones del Victor son los frenos, con pinzas de seis pistones fijadas a discos carbocerámicos CMM-R, que ofrecen una prodigiosa y repetida potencia de frenado, aunque son ruidosos, algo que quizá podría solucionarse con una elección diferente de materiales. 

El tiempo en este Aston Martin es limitado, pero con más de 20 vueltas de todo tipo, desde exploración a punta de gas hasta cambios en la línea roja, el Victor ha revelado que este Aston Martin único no es un mero capricho, sino una máquina muy seria que te cautiva por su aspecto y por su conducción.

Este coche a medida, perfectamente ejecutado, es un homenaje visual y visceral a la época dorada de los coches potentes y sencillos que involucraban al conductor, cuando conducir era algo para disfrutar realmente. Como tal, es muy poco probable que se repita un coche como el Aston Martin Victor.

Aston Martin Victor

Motor Gasolina, 12 cilindros en V, 7.300 cm³
Potencia 848 CV
Par máximo 821 Nm
Caja de cambios Manual, 6 velocidades
Tracción Trasera
0-100 km/h 3,5 segundos
Velocidad máxima 322 km/h
Peso en vacío 1.500 kg
Número de asientos 2
Precio base N/D