Eléctrico y más pequeño, pero tan adorable como el original.

Con más de mil victorias durante su época en competición, el Bugatti Type 35 es probablemente uno de los coches de carreras más exitosos de la historia. Estrenado en 1924, con una versión mejorada del motor 2,0 litros de ocho cilindros en línea del Type 29, el Type 35 era una obra maestra de espectacular aspecto, que en 1925 se alzó con la victoria en la Targa Florio

Orgulloso de su creación, el fundador de la compañía francesa, Ettore Bugatti, y su hijo Jean, decidieron fabricar un modelo a escala del Type 35 para el cuarto cumpleaños del benjamín de la familia, Roland. En principio se concibió como un modelo único, one-off, pero los clientes que visitaron la fábrica quedaron tan prendados que, finalmente, el 'juguete' llegó a producción. 

Galería: Bugatti Baby II 2021, prueba

La versión que se comercializó del Baby (también llamado Type 52) era más grande que el coche de juguete creado para Roland. Básicamente, tenía una escala 1:2 con respecto al Type 35; es decir, la mitad de tamaño, y utilizaba un motor eléctrico de 12 V, frenos mecánicos y una suspensión de ballestas. En total, se produjeron 500 ejemplares, entre 1927 y 1936. 

Con el paso de los años, el Baby original se ha convertido en un objeto de deseo para los aficionados de Bugatti, aunque es realmente exclusivo, ya que se cree que solo quedan unos 150 ejemplares en la actualidad. Aun así, para celebrar el 110 aniversario de la compañía, Bugatti decidió producir 500 unidades de una especie de Baby modernizado, llamado Bugatti Baby II.

Este nuevo coche luce el aspecto del Type 52 original, pero es más grande (un 75% del tamaño del Type 35 original) y también más rápido. ¿Cuánto de rápido? Lo suficiente como para circular con él a dos ruedas en el circuito Streets of Willow, en Rosamond, California. 

2021 Bugatti Baby II
2021 Bugatti Baby II
2021 Bugatti Baby II

Remasterizando el Baby

Con una escala 3:4 frente al Type 35, el Baby II es suficientemente grande como para que lo disfrute un adulto de tamaño medio. Incluso un servidor, con más de 1,90 metros de altura, pude encajarme en el habitáculo, aunque quitando el volante extraíble para entrar y salir, y con la pedalera ajustable (los pedales están fabricados en aluminio, naturalmente) lo más lejos posible. 

Aunque la tecnología que esconde el Baby II también ha evolucionado, mucho del trabajo se ha enfocado en mantener la esencia del Type 35. Para replicar la geometría de la suspensión, Bugatti llevó a cabo un escaneo 3D de un coche original, y según la marca, la única concesión moderna de la suspensión son los amortiguadores ajustables. 

Bugatti Baby II 2021, prueba
Bugatti Baby II 2021, prueba
Bugatti Baby II 2021, prueba

Disponible en tres versiones –Base, Vitesse y Pur Sang–, el monoplaza retro incorpora un diferencial autoblocante, frenos hidráulicos y un selector de modos de conducción. 

El habitáculo del Baby II sigue el mismo patrón de combinar una estética clásica con algunas dosis de tecnología moderna. El citado volante extraíble tiene el diseño de cuatro radios del original del Type 35, y lo mismo ocurre con el salpicadero de aluminio, aunque ahora en lugar del reloj original de presión del aceite hay uno que señala el nivel de carga de batería, así como un indicador de potencia, en lugar del indicador de combustible. Bugatti también ha replicado el tirador de la bomba de combustible del Type 35, que ahora es el selector del cambio (con posiciones D, N y R).

El modelo está disponible en tres variantes: Base, Vitesse y Pur Sang. En cualquier caso, el monoplaza de estilo retro cuenta con un diferencial autoblocante, frenos hidráulicos o un selector de modos de conducción. El básico (unos 30.000 euros) está disponible solo en color French Racing Blue, con interior de cuero negro, y cuenta con una carrocería de material compuesto y una batería de 1,4 kWh, que le permite alcanzar 50 km/h en el modo Expert (el modo Novato, para los más jóvenes, limita la velocidad a 20 km/h) y lograr una autonomía de unos 24 kilómetros.

2021 Bugatti Baby II
2021 Bugatti Baby II

Nosotros pudimos probar un ejemplar Vitesse (unos 43.500 euros), que tiene una carrocería más ligera, de fibra de carbono, más colores a elegir y una batería de 2,8 kWh, que duplica la autonomía, rozando los 50 kilómetros. Tanto este como el Pur Sang tienen una segunda llave, como los superdeportivos de Bugatti, que permite acceder a la potencia máxima del motor, de 10 kW (14 CV) y llegar a una velocidad máxima de 68 km/h.

La versión más especial o Pur Sang, enfocada a coleccionistas, ronda los 58.500 euros y, aunque comparte el sistema de propulsión con el Vitesse, incorpora una carrocería de aluminio fabricada de forma artesanal y siguiendo las técnicas tradicionales (más de 200 horas de trabajo, según Bugatti). 

2021 Bugatti Baby II
2021 Bugatti Baby II
2021 Bugatti Baby II
2021 Bugatti Baby II

Al volante

Tras apreciar su diseño desde fuera, nos encajamos en el asiento. Es angosto, pero se cabe. Una columna de dirección ajustable vendría a las mil maravillas, pero no encajaría con la filosofía del Baby II. Viendo la simplicidad del interior y la caída positiva de las ruedas delanteras, es evidente que la misión principal del modelo es ofrecer la oportunidad de entender cómo debía ser conducir aquellos Type 35 de los Grandes Premios de hace casi un siglo. 

Empezamos en modo Expert, para una vuelta de reconocimiento en la que nos aclimatamos al circuito Streets of Willow. Es una especie de tramo de carretera, estrecho y técnico, que favorece la ligereza y agilidad, antes que la potencia bruta. El trazado favorito de coches como el Mazda MX-5 o el Subaru BRZ. A este ritmo, tenemos tiempo de sobra para considerar nuestra trazada, pero el Baby II es tan pequeño que podemos prácticamente llevarlo por el centro de la pista. 

Bugatti Baby II 2021, prueba

Puedes mirar a las ruedas para saber en qué dirección apuntan y ver cómo trabaja la suspensión.

También nos recuerda las virtudes de los coches con cabina abierta, ya que puedes ver en qué dirección exacta apuntan las ruedas o contemplar cómo trabaja la suspensión, lo que te permite colocar el coche con una precisión milimétrica una y otra vez. El Baby II también nos ofrece la oportunidad de gritar a algunos pájaros que no parecían darse cuenta de que el pequeño eléctrico se les acercaba. Puedes hacer este tipo de cosas cuando gran parte de tu cuerpo sobresale del coche. 

Desde luego, puede haber mucha diversión a 50 km/h, pero teníamos ganas de un poco más, así que volvemos al pit lane y pedimos la segunda llave. "Dime si notas la diferencia", me comenta un responsable de Bugatti al desactivar la limitación. Un incremento de 18 km/h no parece mucho, así que no esperábamos demasiado, pero hundir el acelerador nos dejó pegados al asiento. Créenos. Hay diferencia. 

Bugatti Baby II 2021, prueba

El Baby II cuenta con frenada regenerativa en el modo Expert, así que el coche se frena lo suficiente al soltar el acelerador como para llevar a cabo una conducción de pedal único, aunque no ocurre lo mismo con el limitador desactivado, así que toca usar el pedal del freno, lo cual permite disfrutar de una experiencia que te implica más.

Este ritmo requiere que gestiones el agarre que ofrecen los neumáticos y que seas consciente del equilibrio del coche en las curvas, ya que si te pasas de la raya puedes levantar las ruedas interiores del suelo. Por cierto, ¿hemos comentado que no tiene cinturones?

El coche nos permitió dar media docena de vueltas más antes de empezar a notar la merma de potencia y tener que entrar al pit lane. Los clientes, eso sí, podrán cambiar la batería de iones de litio del Baby II en cuestión de segundos, para poder seguir utilizando el coche, siempre y cuando tengas una segunda batería cargada, claro.

Aunque teníamos muchas ganas de seguir rodando con este genial juguete, los responsables nos recordaron que había más gente esperando para conducir el Baby II, y de repente nos molestó el hecho de tener que compartirlo. Fue como sentirse de nuevo como un niño...