El motor de gasolina de cuatro cilindros y 290 CV es la forma más asequible de descubrir el universo Mustang.

Si hablamos de la categoría de los coches deportivos, cada continente tiene su listado de modelos favoritos. Vehículos que han perdurado a lo largo de décadas, a veces por una estética única y en otros casos, por unas prestaciones de infarto.

Ese es el caso que nos ocupa, con el mítico Ford Mustang 2019, un coupé deportivo muy apreciado en el mercado norteamericano y que en Europa ha realizado diferentes incursiones, con mayor o menor éxito, a lo largo de su historia.

En este caso, analizamos la versión de acceso a la gama del modelo de la firma del óvalo, equipada con el motor turboalimentado 2.3 EcoBoost, con 290 CV de potencia, asociado a un cambio automático con convertidor de par, de diez velocidades.

 

La carrocería cerrada del Ford Mustang resulta inconfundible. Obviamente, con el paso de las generaciones, la silueta original ha adoptado una imagen más moderna, pero sin renunciar a los trazos que la han hecho inconfundible.

La actual generación alcanza los 4,79 metros de longitud, por 1,92 de anchura y 1,37 de altura. El interior alberga cuatro plazas, con asientos firmados por el especialista Recaro, recubiertos de una magnífica tapicería de cuero, opcional, con un coste de 2.050 euros.

El diseño deportivo de los delanteros resulta espectacular y ofrece un grado de comodidad llamativo, a pesar de su aspecto. El maletero, por su parte, cubica 408 litros, una cifra más que razonable para dar servicio a cuatro ocupantes.

Los toques de modernidad debemos encontrarlos en elementos como las ópticas principales de diodos luminosos, los pilotos de tipo LED con un diseño de tres franjas, las llantas de aleación de 19 pulgadas, el difusor trasero o el sistema de acceso y arranque sin llave, todos ellos incluidos en la dotación de fábrica.

En lo que respecta al motor, tal y como apuntaba al comienzo, hablamos de la opción más asequible para acceder a la familia Mustang. La mecánica turboalimentada 2.3 EcoBoost tiene una arquitectura de cuatro cilindros en línea y desarrolla una potencia máxima de 290 CV a 5.400 rpm, con un par motor de 440 Nm a 3.000 vueltas.

La caja de cambios automática suma diez velocidades y se encarga de encauzar la fuerza del motor hacia el eje trasero. Todo, reforzado por unas prestaciones muy interesantes, como demuestran los 233 km/h de velocidad punta que declara o los 5,5 segundos que necesita para pasar de 0 a 100. Respecto al consumo, oficialmente, anuncia una media de 9,2 litros cada 100 kilómetros.

Ford Mustang Fastback 2.3 Ecoboost 290 CV prueba

Como no podría ser de otra forma, el Mustang dispone de las últimas ayudas electrónicas a la conducción, como el control de velocidad de crucero adaptativo, el asistente de cambio involuntario de carril, el de frenada de emergencia automática en ciudad, con detección de peatones, o el control electrónico de estabilidad AdvanceTrac.

Ford Mustang Fastback 2.3 Ecoboost 290 CV prueba

No obstante, me gustaría destacar dos detalles fundamentales para comprender la dimensión dinámica del Mustang. El primero es la suspensión adaptativa MagneRide, que consigue contener las acometidas de una carrocería de este tamaño al negociar varias curvas enlazadas. Sin duda, un elemento que nos ayudará a ganar confianza, a medida que vamos conociendo en profundidad a nuestra pareja de baile.

El segundo es el control dinámico de la conducción, que incluye los modos Normal, Sport, Circuito, Nieve/Lluvia y My Mode; este último, plenamente configurable. Gracias a cada uno de ellos, podremos percibir diferentes matices en la entrega de potencia del motor, la asistencia de la dirección o la inmediatez en la respuesta del pedal del acelerador.

Sin duda, se trata de una magnífica herramienta para sacarle todo el rendimiento a un motor que roza la barrera de los 300 CV, algo que no debemos olvidar.

Ford Mustang Fastback 2.3 Ecoboost 290 CV prueba

En cualquier caso, al Mustang habría que calificarlo como un deportivo atípico. Es capaz de ir rápido en línea recta y curvas de amplio radio. Siempre con un aplomo notable y una estabilidad soberbia.

En cambio, cuando se trata de pasar rápido por curvas más cerradas o enlazar una sucesión de ellas, el Mustang cede ligeramente, frente a otros cupés más ágiles. En este sentido, las diez velocidades de la caja de cambios automática resultan, a nuestro juicio, demasiadas.

Es cierto que las levas ubicadas detrás del volante facilitan el manejo deportivo de la transmisión. El problema es que al existir un número de marchas tan elevado, da la sensación de que la caja de cambios siempre está trabajando; a veces, incluso, de forma innecesaria.

Por el contrario, si lo que quieres es realizar una conducción tranquila y relajada, bastará con poner el selector del cambio en la posición 'D' y concentrarnos, únicamente, en pisar el acelerador y el freno.

Ford Mustang Fastback 2.3 Ecoboost 290 CV prueba

El deportivo americano no está pensado para destrozar el cronómetro en las pruebas a las que lo quieras enfrentar. Hablamos de un concepto más enfocado hacia el de un gran turismo, que al de un coupé deportivo europeo, como puede ser un BMW Serie 4 Coupé o un Audi A5 Coupé.

El Mustang prefiere recorridos por vías amplias y bien asfaltadas, mientras que sus rivales europeos digamos que no hacen ascos al terreno por el que circulemos, siendo capaces de ofrecer la misma comodidad que el modelo de la marca del óvalo, incluso con un ritmo más elevado. En cambio, carecen de la imagen inconfundible del vehículo norteamericano.

Ford Mustang Fastback 2.3 Ecoboost 290 CV prueba

Así las cosas, hablábamos del Mustang como un coche moderno. Lo es por detalles como la instrumentación digital, configurable en diferentes modos, la cámara trasera de asistencia al aparcamiento o el equipo de sonido con pantalla digital táctil de 8,0 pulgadas.

Nuevamente, por estos elementos no habrá que pagar ni un euro de más. Y aquellos clientes que necesiten personalizar su vehículo con extras específicos, siempre podrán acudir a un listado de opciones interesantes.

Ford Mustang Fastback 2.3 Ecoboost 290 CV prueba
Ford Mustang Fastback 2.3 Ecoboost 290 CV prueba
Ford Mustang Fastback 2.3 Ecoboost 290 CV prueba

Por último, debes saber que este Mustang Fastback 2.3 EcoBoost Aut. tiene un precio de partida de 44.850 euros, al margen de los descuentos comerciales del fabricante.

Un cantidad mas que razonable para disfrutar de un vehículo con una acusada personalidad, una mecánica potente y moderna y una dotación de serie bastante contundente, impropia de un deportivo de estas características.

Al fin y al cabo, no todo el mundo puede presumir de tener un Ford Mustang aparcado en su garaje. Y si necesitas más 'dinamita' siempre podrás recurrir al 5.0 V8, aunque eso te obligue a gastarte un poco más de dinero.

Ford Mustang Fastback 2.3 EcoBoost Aut.

Motor Gasolina, 4 cilindros en linea, turboalimentado, 2.261 cm3
Potencia 290 CV a 5.400 rpm / 440 Nm a 3.000 rpm
Caja de cambios Automática, 10 velocidades
Velocidad máxima 233 km/h
0-100 km/h 5,5 segundos
Consumo 9,2 l/100 km
Tracción Propulsión trasera
Peso en vacío 1.598 kilos
Número de asientos 2+2
Capacidad del maletero 408 litros
Precio base 44.850 euros