Una berlina deportiva de 612 CV y el circuito del Jarama, juntos, nunca pueden ser un mal plan...

Ya hemos hablado de este tema en alguna ocasión. La auténtica guerra fría que viven los tres grandes fabricantes alemanes resulta verdaderamente emocionante. Más que nada, porque fruto de una competencia que roza la rivalidad más profunda, los conductores disfrutamos de modelos cada vez más rápidos y potentes. 

En esa corriente, habita el Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017, un coche deportivo que ha llegado a nuestro mercado con un objetivo bastante claro: superar los 600 CV del BMW M6 Gran Coupe Competition Package (el M5 ya no se vende) y los 605 del Audi RS 6 Avant performance. 

Para conseguirlo, la berlina más prestacional de Mercedes-Benz, con permiso del S 65, se descuelga con una potencia de 612 CV, nada más y nada menos. Una cifra más que respetable, teniendo en cuenta que el auténtico superderportivo de la marca, el Mercedes-AMG GT R, cuenta con 'solo' 585 CV...

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017: prueba en circuito

Para poder extraer lo mejor de un coche de su potencial, acudimos al circuito del Jarama, un trazado que sigue con su acertada puesta al día. De hecho, casi estamos 'inaugurando' una de sus últimas novedades, el puente Dunlop, similar al que luce actualmente La Sarthe, en Le Mans.  

Justo debajo, en plena subida a la Rampa de Pegaso, mientras llevamos a cabo la sesión fotográfica, me paro a analizar su impresionante imagen exterior. Desde luego, no le falta de nada: parrilla delantera específica, paragolpes exclusivos con un cuidado trabajo aerodinámico, difusor trasero, llantas de aleación de 20 pulgadas, faros MULTIBEAM LED, sistema de escape deportivo AMG con salidas dobles, discos de freno carbocerámicos...

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Desde luego, si le pusiera los adhesivos adecuados y unas sirenas sobre el techo, creo que no tendría problema en hacerme pasar por el Safety Car de la Fórmula 1, ¿no crees?

 

Abróchense los cinturones...

Al acceder al habitáculo, llama la atención el hecho de que la marca haya conseguido fusionar lujo y deportividad con tal armonía. A fin de cuentas, el Mercedes-Benz Clase E cuenta con un interior futurista y refinado, de gran calidad de realización, en el que se integran dos grandes pantallas, de 12,3 pulgadas, una para el cuadro de instrumentos y otra para dar soporte al sistema multimedia.

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Ahora bien, como debe ser, incluye una serie de detalles distintivos, de corte deportivo, que se plasman en el volante Performance, con levas para el cambio, los pedales de aluminio, los asientos o las inserciones y tapizados que adornan el salpicadero y los paneles de las puertas. Mención aparte merece la instrumentación, totalmente digital, que ofrece información de todo tipo, desde la temperatura del aceite o la de cada neumático en tiempo real. 

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Para rematar la experiencia de conducción, podemos complementarlo con un equipo de sonido firmado por Burmester y unos asientos climatizados (ventilados y calefactados) con función dinámica multicontorno. ¿Qué significa esto? Básicamente, que modifican su estructura dependiendo de los giros y oscilaciones del vehículo,  para que el conductor y el acompañante mantengan siempre la postura óptima y estén bien sujetos.  

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Otro detalle que no se escapa es la gran cantidad de ayudas electrónicas a la conducción que puede emplear, entre las que destaca el denominado DRIVE PILOT, una función de conducción semiautónoma que se basa en el sistema activo de alerta por cambio involuntario de carril, en el de control del ángulo muerto y en el control de velocidad de crucero adaptativo. Su secreto reside en un radar frontal con un alcance de 500 metros.  

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017, así es su motor

Antes de arrancar, empleo unos minutos en abrir el capó y descubrir lo que allí se esconde. Estamos hablando de un propulsor 4.0 V8 de gasolina, con dos turbocompresores de doble entrada (twin scroll) y otros tantos intercoolers, dotado del sistema de desconexión selectiva de cilindros AMG Cylinder Management. 

Semejante obra de ingeniería se traduce en 612 CV de potencia, entre 5.750 y 6.500 rpm, y un par máximo de 850 Nm, entre 2.500 y 4.500 vueltas. ¡Qué barbaridad!

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Para mantenerlo todo bajo control, el Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017 cuenta con algunos aliados. Por ejemplo, la transmisión automática multidisco AMG SPEEDSHIFT MCT, de 9 relaciones, que permite al conductor mantener las manos sobre el volante en todo momento... e incluye control de arrancada RACE START. O, sin ir más lejos, el sistema de tracción total 4MATIC+, que se combina, en el eje trasero, con un diferencial autoblocante mecánico, con control electrónico.

 

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Todo, sin olvidarnos de la suspensión neumática adaptativa AIR BODY CONTROL, con reglaje específico AMG, o el control dinámico de la conducción AMG DYNAMIC SELECT, con cinco programas: Comfort, Sport, Sport Plus, Individual y Race. Como puedes imaginarte, el último está pensado para su uso en circuito, ya que desactiva el control de estabilidad y el sistema de tracción manda gran parte de la fuerza al eje posterior. ¿El resultado? Derrapadas espectaculares...

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

El control dinámico de la conducción ofrece cinco modos de funcionamiento: Comfort, Individual, Sport, Sport Plus y Race

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Unas prestaciones de otro nivel

La verdad, de camino al circuito, en el congestionado tráfico de la mañana madrileña, el Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017 no me ha impresionado mucho. Bueno, a decir verdad, sí, pero no en el aspecto prestacional. Me llama la atención el confort que asegura a los ocupantes y lo sencillo que resulta de conducir. 

Sin embargo, me temo que el factor de que no me haya hecho una idea clara de lo que es capaz nuestro protagonista reside en dos puntos clave: en que no he escogido el modo adecuado de conducción y en que no he tenido el espacio suficiente. 

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017
Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Con el circuito para mí solo y el programa Sport Plus activado, me basta una sola arrancada para comprobar el calibre del vehículo ante el que me encuentro. Acelerar a fondo sin preocupación es una sensación indescriptible, que te pega contra el asiento... literalmente. En apenas 3,4 segundos, es capaz de alcanzar los 100 km/h y, en un par más, estarás entrando en cifras que acabarían con tus huesos en prisión.

Antes hablaba del espacio. Si tienes un circuito como el Jarama, con una recta de algo menos de 900 metros, y  aprovechas bien la curva de entrada a meta, es posible que puedas acercarte a la velocidad máxima, autolimitada a 250 km/h. Eso sí, si se opta por el paquete opcional AMG Driver´s Package, opcional, que eleva el listón hasta los 300 km/h de punta, es posible que necesites algo más de distancia para alcanzarlos...

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

La clave está en la suspensión

Dinámicamente, el Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017 es un coche realmente veloz, con unas reacciones bastante nobles... a no ser que le busques las cosquillas. Con esto, me refiero a que acciones el modo Race, balancees el coche a la entrada de la curve y apliques el acelerador adecuado. ¿El resultado? Una nube de humo considerable y unas marcas de neumáticos sobre el asfalto que darán buena cuenta de tus fechorías. 

Sin embargo, si lo que quieres es ir rápido, trazando con pureza, hay tres elementos que marcan la diferencia. El principal es la suspensión, cuyo rendimiento resulta sobresaliente. Tanto, que la estabilidad es tan elevada y la sensación de balanceo tan reducida, que es el neumático el que marca el límite.

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

El segundo aspecto esencial es la dirección que la firma denomina paramétrica AMG y que, en esencia, cuenta con asistencia en función de la velocidad y desmultiplicación variable. Una combinación que, en marcha, se traduce en grandes dosis de precisión, con movimientos muy pequeños de volante. La tercera clave son los mencionados discos de freno carbocerámicos AMG, infatigables, y opcionales, puesto que cuestan 10.378 euros. Un extra interesante, si se va a circular con asiduidad en circuito, teniendo en cuenta que el peso de la berlina alemana no es precisamente ligero: 1.955 kilos. 

Disfruta con la videoprueba del Mercedes-AMG C 43 Cabrio:

Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017, un capricho de 145.925 euros

A la venta desde 145.925 euros, sin extras, debemos indicar que existen una segunda opción, puede que más razonable, en lo que a economía y potencia se refiere. Su nombre es Mercedes-AMG E 63 4MATIC+, declara 571 CV de potencia y anuncia un precio de 132.475 euros.

En cualquier caso, viendo en las cifras en las que nos movemos, yo optaría por el tope de gama. Aunque solo sea por presumir de uno de los Mercedes más potentes del momento. 

Prueba Mercedes-AMG E 63 S 4MATIC+ 2017

Más pruebas de coches deportivos en Motor1.com:

 

Motor Gasolina, 8 cilindros en V, biturbo, 3.982 cm3
Potencia 612 CV entre 5.750 y 6.500 rpm / 850 Nm entre 2.500 y 4.500 rpm
Caja de cambios Speedshift MCT, automática multidisco de 9 velocidades
0-100 km/h 3,4
Velocidad máxima 250 km/h (autolimitada)
Consumo 9,1 l/100 km
Tracción Integral 4MATIC+
Peso en vacío 1.955 kg
Número de asientos 5
Capacidad del maletero 540 l
Precio base 145.925 euros

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