Aston Martin asegura que algunos de sus clientes odian los eléctricos
Su primer vehículo sin emisiones no se lanzará hasta finales de esta década.
A principios de la década de 2010, Aston Martin trabajó en el Cygnet eléctrico (un urbano basado en el Toyota iQ), pero nunca se hizo realidad. En 2019, se presentó el Rapide E, pero tampoco vio la luz. Los planes para la submarca Lagonda, que sólo iba a vender coches eléctricos, también se desecharon. Llegamos a 2025... y la marca de Gaydon sigue reacia a lanzar un vehículo sin emisiones.
Según promesas recientes, el primer coche eléctrico de la marca británica debía salir en 2025, pero posteriormente se retrasó hasta 2026. Lo último que sabemos al respecto, según el recientemente nombrado CEO Adrian Hallmark, es que este automóvil llegará "esta década".
En declaraciones a Automotive News, el jefe de la compañía admitió que una parte de la base de clientes "los odia (a los eléctricos) con una pasión muy arraigada, porque creen que se les está diciendo que no pueden tener un V12 o un V8". No hay mejor manera de provocar a un multimillonario que utilizar la palabra 'no'".
Sin embargo, Aston Martin está notando un cambio en las preferencias, ya que cada vez más gente "defiende los eléctricos". Pero volviendo a la línea temporal de "esta década", podría significar que el primer coche eléctrico no saldrá hasta cerca de 2030.
Cuando llegue ese día, ¿será una versión de un modelo existente o un coche completamente distinto? El plan inicial era optar por este último escenario. Sin embargo, la empresa se está replanteando la estrategia, por lo que se está considerando un modelo de cero emisiones basado en uno actual.
Aparte de la reticencia hacia los eléctricos expresada por algunos compradores, el peso también preocupa. Los responsables de la empresa explicaron que un motor de combustión registra unos 150 kg, mientras que una batería media oscila entre 700 y 800 kg. Según Hallmark, es imposible que los ingenieros reduzcan el peso en otras áreas para compensar la masa añadida de la batería.
La solución vendrá de las baterías de estado sólido; cuando Aston Martin las emplee, reducirá un 30% el peso en comparación con las baterías actuales.
Aston Martin Rapide E 2019
Los clientes de la marca británica que no están dispuestos a comprar coches eléctricos no son una minoría. Hace unos años, antes de ser adquirida por BMW, Alpina dijo que sus compradores no estaban interesados en ellos. Más recientemente, el CEO de Bugatti Rimac, Mate Rimac, dijo el año pasado que los compradores de gama alta no se sienten atraídos por los hipercoches eléctricos.
Mientras Aston Martin y Pagani se toman su tiempo antes de sumergirse en el segmento del superlujo eléctrico, Ferrari presentará su primer coche 'verde' en octubre. El año que viene, Bentley hará lo propio con su "SUV urbano", situado por debajo del Bentayga en cuanto a tamaño. Rolls-Royce ya tiene el coupé Spectre (el Rolls más vendido en Europa durante 2024) y presentará un segundo modelo eléctrico en 2025.
Si Bugatti hubiera permanecido bajo el paraguas del Grupo Volkswagen, probablemente ya tendría un coche eléctrico o lo tendría en un futuro próximo. Mate Rimac admitió en una entrevista que el plan original era que el sucesor del Chiron perdiera el motor de gasolina. Afortunadamente, no ha sido así. El nuevo Tourbillon cuenta con un propulsor atmosférico V16 de 8,3 litros desarrollado conjuntamente con Cosworth, un monstruo que suena fantásticamente bien y que está apoyado por tres unidades eléctricas para alcanzar 1.800 CV combinados.
Fuente: Automotive News
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