Solemos engañarnos cuando decimos que vamos a quedarnos para siempre con el coche 'X' del fabricante 'Y' (aquí puedes poner tu maraca y modelo favorito). En muchos casos, aparece algo más brillante y cambiamos de automóvil, por lo que nos separamos del amado deportivo que habíamos prometido conservar eternamente.

Pero eso no sucede siempre así. Existen contadas excepciones, como la de Richard y su preciado 911, que compró hace más de medio siglo y que todavía conduce a diario, con la misma pasión.

Este Porsche 911T Targa fabricado en febrero de 1973 sigue con su propietario original, que lo compró nuevo en abril de 1973 en un concesionario de California. Costó unos 10.000 dólares después de opciones, lo que en dinero de hoy equivaldría a unos 70.000 dólares (unos 63.300 euros al cambio actual). Si lo comparamos con los precios actuales de un 911 Targa 4 GTS (223.486 euros), sigue siendo una ganga.

Como te puedes imaginar, tener el coche durante 51 años significa que Richard tiene muchas historias que contar. Recuerda haber atropellado a un ciervo durante un paseo matutino en Los Ángeles con su novia en 1974, es decir, justo un año después de recibir el coche.

El 911 ha experimentado sutiles cambios a lo largo de los años, adoptando un aspecto más actualizado. En 1991, después de estar inactivo durante cinco años, el coche recibió los guardabarros de un 911 Carrera RS de 1973. Eso también implicó ajustar el paragolpes trasero para alinearlo con los pasos de rueda más anchos.

Las llantas traseras de 16 pulgadas proceden de un 930 Turbo de 1986, mientras que las delanteras son en realidad las llantas traseras de 16 pulgadas de un 944 Turbo de 1986. Richard decidió utilizar pintura acrílica para las luces de marcha atrás, para que se parecieran a las luces ámbar de los modelos Porsche vendidos en Europa.

Este 911T Targa también tiene una tapa trasera de aluminio, aunque conserva los paragolpes obligatorios. En la parte delantera, el paragolpes procede de un 911S y los faros son 'aftermarket', con menos cromo que el conjunto original.

A pesar de su venerable edad, este Porsche conserva los cromados y gomas originales en todas las zonas por encima del nivel de los tiradores de las puertas. Al abrir el maletero, se puede apreciar la moqueta original que Porsche instaló hace más de 50 años. Como era de esperar, Richard ha conservado el kit de herramientas que venía con su preciada posesión, así como el gato original, el manual del propietario, un certificado de autenticidad, la pegatina de la ventanilla y todos los registros de servicio.

En la parte trasera, el motor de 3,2 litros procede de un 911 recuperado de 1986 con apenas 25.000 kilómetros. Mientras que el coche en sí tiene alrededor de 130.000 millas (209.000 km), el motor instalado en 1991 ha hecho alrededor de 15.000 millas (24.000 km).

Después de varias modificaciones, el coche ofrece una potencia alrededor de 260 CV. En el interior, todo es original, a excepción de los asientos, volante, radio, parasoles y las alfombrillas. Aunque no son los asientos originales, los Recaro con soporte lumbar también tienen 51 años.

Esta cápsula del tiempo con techo targa es sin duda una obra de amor y no podemos imaginar que haya tenido otro dueño. Sólo deseamos que Richard lo pueda seguir disfrutando, como mínimo, otro medio siglo más.

Galería: 8 generaciones del Porsche 911 Targa