Uno de los argumentos para criticar los vehículos eléctricos es que sus baterías de alto voltaje pierden un porcentaje considerable de capacidad con el paso de los años. Esta situación podría cambiar en los próximos años gracias a los avances en la química y la gestión térmica de este componente.  

A finales de agosto, un estudio de Recurrent Auto, que analizaba los datos de las baterías de unos 6.300 Tesla Model 3 en Estados Unidos mostraba que, de media, seguían teniendo un 90% de capacidad tras cinco años de uso diario.

Carga con corriente alterna

Ahora, sin embargo, un vídeo publicado en el canal Tesla Andy Slye de YouTube (lo tienes al inicio del artículo) muestra cómo un Model 3 todavía conserva el 95% de la capacidad de la batería después de cinco años y aproximadamente 135.000 millas recorridas (más de 217.000 km).

Sin duda, es un porcentaje digno de destacar, más aún con una batería de níquel-cobalto-aluminio (NCA), más propensa a degradarse cuando se carga por encima del 80% que la de litio-fosfato de hierro (LFP).

Entonces, ¿cómo ha sido posible esa conservación? Sorprendentemente, los dos métodos empleados son muy sencillos y se pueden aplicar a cualquier vehículo eléctrico. En primer lugar, este Model 3 se ha reabastecido habitualmente en casa con un cargador de nivel 1 o 2, a pesar de que el dueño dispone de cargas rápidas gratuitas a través de la app de Tesla

No cargar más del 80%

En segundo lugar, se ha fijado el límite de carga al 80% en los ajustes personalizados del coche. Sin duda, esta costumbre resulta clave para conservar bien una batería NCA o NCM (níquel-cobalto-manganeso).

Incluso el propio coche lo recomienda en la pantalla, pero algunos conductores que experimentan ansiedad por la autonomía pueden pasar por alto esta recomendación y recargar diariamente al 100%, aunque un porcentaje de carga inferior pueda ser suficiente para sus desplazamientos diarios.

Y eso es todo. Como ves, no hacen falta métodos complejos para cuidar con mimo la batería de un coche eléctrico. Ahora bien, también es cierto que el que realice largos desplazamientos habitualmente con su vehículo tiene más complicado actuar de esta manera por la necesidad de contar con la máxima autonomía posible.