Como explica en el vídeo que acompaña a esta noticia Michal Velebny, coordinador de Talleres de Restauración del Museo Skoda, arrancar un coche es como si una máquina cobrara vida. Y eso nos sirve para contar la historia del motor de arranque, ilustrando su evolución con una serie de coches clásicos de la colección del museo.  

El proceso de arranque de una Voiturette Laurin & Klement de 1905 (uno de los 'abuelos' de los Skoda modernos) era complejo e implicaba cinco pasos antes de girar la manivela.

Incluía abrir el grifo de latón de la gasolina, mover la palanca de avance de la bujía eléctrica para arrancar, ajustar el acelerador de mano, girar una llave para conectar el circuito eléctrico y comprobar que la palanca de marchas estaba en punto muerto.

Galería: Prueba Skoda ENYAQ iV 80

Después de realizar todo eso, sólo entonces, se podía girar el cigüeñal, lo que requería fuerza y un buen tacto del ciclo de compresión del motor a través de la conocida manivela, que nos retrotrae a los inicios del mundo del automóvil.

Las manivelas manuales causaban muchas lesiones y fueron sustituidas por arrancadores eléctricos a principios de la década de 1920. En esa época, los coches Laurin & Klement tenían un 'arranque de palanca' que utilizaba un dispositivo mecánico, como un interruptor o un pedal, para accionar el motor de arranque.

No obstante, todavía había que seguir otros pasos, como abrir el grifo del combustible y poner el estárter, pero el proceso era mucho más fácil y seguro, y no había que bajarse del coche.   

Para Skoda, el cambio significativo llegó en 1964 con el S 1000/1000 MB, que fue el primer coche de la compañía que arrancaba con una llave.

Los pasos de conectar el sistema eléctrico y accionar el motor de arranque se hacían ahora en un solo movimiento y se convirtieron en la norma durante casi 60 años. Rápidamente siguieron otras innovaciones, como los estranguladores mecánicos y eléctricos, que sustituyeron a los manuales. 

Prueba Skoda ENYAQ iV 80

Las propias llaves también sufrieron muchos cambios. Al principio eran pequeñas y sencillas, por lo que resultaba fácil falsificarlas o recrearlas. Con el tiempo, Skoda pasó a utilizar llaves de una sola cara, más difíciles de copiar.

Poco a poco, las llaves evolucionaron hacia las de doble cara, más seguras. Esta innovación dio lugar a llaves con inmovilizador electrónico incorporado y, posteriormente, a mandos que permitían el acceso sin llave y el arranque a distancia. 

En 2010, Skoda introdujo su sistema sin llave KESSY en el Superb, que permitía al conductor dejar la llave en el bolsillo y pulsar un botón de arranque. Esa innovación dio lugar al proceso de arranque más reciente utilizado por los coches eléctricos de Skoda. Ahora el conductor ni siquiera tiene que pulsar un botón, sólo tiene que entrar y poner la D en la transmisión, al tiempo que pisa el freno.