Este Mazda RX-3 de aire vintage se fabricó a partir de un RX-8
Llamado RX-38, su aspecto de coche clásico esconde un chasis y una mecánica actuales.
Mazda es conocido por ser un fabricante con una forma peculiar de entender las diferentes corrientes del mercado. Desde los diseños, pasando por los tipos de carrocerías disponibles y, en igual medida, con las mecánicas que utiliza. Por todos es conocida la decisión de apostar por motores rotativos en el pasado, una de las señas de identidad del fabricante japonés.
En este caso, el trabajo de transformación del vehículo que estás viendo corresponde a un cliente particular, que ha decidido rendir su particular homenaje a la marca, reinterpretando un clásico RX-3, pero partiendo de un RX-8 moderno.
Galería: Mazda RX-3 con base de RX-8
Hablamos de un RX-8, vendido en Japón, que estaba disponible en su país de origen con transmisión manual, equipo de frenos reforzado, suspensión mejorada, motor revisado y llantas de 18 pulgadas.
Sin embargo, el propietario decidió modificar el aspecto del vehículo, con pasos de rueda más grandes y un frontal claramente inspirado en el RX-3. Recordemos que el Mazda RX-3 era la versión con motor rotativo, más potente y deportiva, de la gama del Mazda Familia, también conocida como Mazda 808 o 818. Este modelo se estrenó en septiembre de 1971.
Habitualmente, los aficionados suelen partir de un RX-7 para conseguir este tipo de transformaciones, ya que la silueta de la carrocería suele coincidir bastante más. En cualquier caso, deberías fijarte en la magnitud del trabajo y que los artífices del proyecto hayan integrados unas llantas de aleación Volk Racing de 18 pulgadas en el nuevo modelo.
Debajo del capó nos encontramos con un motor con arquitectura Wankel, con aproximadamente 250 CV. El vehículo donante tenía unos 85.000 kilómetros en el momento de iniciarse el proyecto, aunque es probable que no permanezca en su estado original.
De todos modos, el automóvil transformado se ve en buenas condiciones, especialmente el habitáculo, donde tampoco hay cambios radicales en los asientos delanteros y traseros, así como en el salpicadero.
Al tratarse de una unidad japonesa, el volante está a la derecha y el estado de conservación interior es más que aceptable. Por último, el precio de venta del proyecto es de 75.000 florines húngaros, que al cambio son, actualmente, unos 28.500 euros. No es barato, es cierto, pero el resultado final es un coche bastante llamativo.
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