Lástima que las soluciones más prácticas no se hicieran realidad...

En el salón de Hannover del mes de abril de 2010, Volkswagen presentó un prometedor prototipo, llamado Milano Taxi, que adelantaba la versión de producción del pequeño urbano Volkswagen Up!. Durante los meses siguientes, la marca mostró también los London Taxi y Berlin Taxi, con los colores correspondientes para cada una de estas capitales europeas. 

Aquel primer concept, el 'Taxi Milán', estaba basado en el prototipo VW "space up!" presentado en el salón de Tokio de 2007, y parecía bastante cercano a producción. El taxi, no obstante, solo tenía dos puertas: la del conductor y una corrediza para la parte trasera, en el otro lado del vehículo. 

Galería: Volkswagen Berlin/Milano/London Taxi (2010/2011)

De esta forma, el Milano Taxi prescindía de puerta convencional para el pasajero, ya que en lugar del asiento delantero del acompañante, este taxi contaba con un espacio para llevar el equipaje de los clientes. 

Hablamos de un pequeño coche, de 3,73 metros de largo, 1,66 metros de ancho y 1,60 metros de alto, que además estaba alimentado por un motor eléctrico, del que hablaremos más adelante. Aquellos taxi eran 15 centímetros más largos que el Up! que después llegó a producción.

Taxi VW Milán

A nivel de diseño, estos concept tenían un aspecto similar al de la furgoneta Volkswagen Samba de los años 50, aunque con un toque más moderno, lógicamente. Llama la atención la decoración bitono de los tres prototipos, cada uno con los colores de su ciudad. En el caso del taxi de Milán, los colores corresponden a la decoración clásica, ya que actualmente son blancos. 

Dado que el equipaje se guarda en la parte delantera, mediante un sistema de fijación, el maletero trasero apenas ofrece espacio para guardar alguna herramienta, por aquello de ofrecer la máxima habitabilidad a los pasajeros traseros. Según la marca, el espacio para las rodillas detrás era de 120 milímetros, a la altura de las berlinas de lujo. 

VW Milano Taxi

Aquellos concept gozaban también de una pantalla táctil de 8,0 pulgadas en la consola central, desde la que se controlaba la propia interfaz del taxi (el taxímetro, suponemos), además de un cuatro de instrumentos también digital y una pantalla de información para los ocupantes traseros, instalada justo a un lado del conductor. 

VW Berlin Taxi

Como hemos dicho, el sistema de propulsión de estos urbanitas era eléctrico, con un motor capaz de ofrecer una potencia máxima de 85 kW (116 CV), o bien una potencia sostenida de 50 kW (68 CV). La batería era de iones de litio, con una capacidad de 45 kWh, y permitía una autonomía de unos 300 kilómetros, a pesar de los 1.500 kilogramos de peso del conjunto.

Es una lástima que estos taxis nunca llegaran a producción, ya que algunas soluciones eran realmente interesantes para el transporte de pasajeros.