Se trata de un coche de ensueño que se hizo realidad y se puso finalmente a la venta.

En el salón del automóvil de Frankfurt de 1969, hubo dos prototipos que fueron los absolutos protagonistas de la cita. Por un lado el Mercedes-Benz C 111, con motor rotativo y puertas de tipo alas de gaviota, y por otro el Opel CD Concept, cuya denominación hacía alusión a Coupé Diplomat, desvelando la base técnica de aquel prototipo.

Aquella misma primavera de 1969, el fabricante alemán había presentado el Diplomat B, una enorme berlina, tipo limusina, con un motor V8 de 5,4 litros y unas formas bastante angulares. De hecho, resultó toda una sorpresa que el modelo mutara en esta especie de Corvette alemán. 

Galería: Opel CD Concept (1969)

Este concept medía 4,57 metros de largo, 1,83 metros de ancho y solamente 1,11 de alto, con una batalla de 2,54 metros. El diseño fue obra de Charles M. Jordan, bajo cuya batuta también se crearon modelos míticos de la casa como el Opel GT o el primer Opel Manta. 

Como es lógico, el CD pretendía echar un vistazo al futuro, en un año en el que el hombre acababa de pisar la Luna. La carrocería de fibra de vidrio iba montada sobre la plataforma del Diplomat B, aunque acortada en 30 centímetros, y el concept gozaba de llantas de 15 pulgadas.

Opel CD Concept (1969)

Lo más llamativo era el parabrisas de cristal, sin pilares, algo que hoy en día sigue resultando futurista. Contaba con un sistema hidráulico para abrirlo y facilitar el acceso al habitáculo. Los asientos, por cierto, eran fijos, y se ajustaban el volante y los pedales. Además, el modelo gozaba de aire acondicionado automático, para no achicharrarse con tanto cristal. 

El motor era el mismo, es decir, un V8 con 5.453 cm3 de cilindrada, con una potencia de 230 CV y un par motor máximo de 435 Nm, combinado con una caja de cambios automática de tres velocidades. El prototipo anunciaba una velocidad máxima superior a los 200 km/h. 

Opel CD Concept (1969)

Otro rasgo característico eran los faros escamoteables, y llamaban la atención las ópticas auxiliares inferiores, que se encendían al activar el intermitente, e iluminaban la curva.

Lo malo es que el coche original no se ha conservado. Eso sí, en 2010 el fabricante, a través de su departamento Opel Classic, restauró la carrocería de fibra de vidrio, y ahora es toda una joya en la colección de la marca.

Aunque en un principio Opel no tenía intención de trasladar esta idea a producción, la acogida del público fue tan buena que empezaron a pensar qué cambios serían necesarios para llevar el coche a la calle. Tras varios años, finalmente Opel puso a la venta, en 1973, el llamado Bitter CD, aunque solo se fabricaron 395 ejemplares.