Su motor V8 de 8,2 litros ofrece una potencia superior a los 760 CV, nada menos.

La firma estadounidense Canepa acaba de restaurar uno de los Chevrolet Corvette de competición más espectaculares de la historia del modelo. Se trata de un Corvette IMSA 'SuperVette' de 1977, que es uno de los dos únicos ejemplares fabricados aquel año, y que la firma tiene a la venta, por un precio que solo está disponible bajo consulta.

Se trata, probablemente, del más potente, brutal y disparatado Chevrolet Corvette de carreras que jamás se haya fabricado, gracias entre otras cosas a su gigantesco motor V8 'big block' atmosférico, de 8,2 litros de cilindrada, y con una potencia superior a los 760 CV.

Galería: IMSA SuperVette 1977

Este bloque de aluminio, fabricado por Shadow Racing, se heredó de la Can-Am y, según los rumores, superaba los 1.000 Nm de par motor máximo, al menos en el banco de potencia de Shadow. Contaba, por ejemplo, con inyección mecánica Kinsler y Canepa lo mandó a restaurar por completo a las instalaciones de Ed Pink Racing Engines.

Diseñado por Bob Riley, este Supervette está basado en un chasis tubular (es la segunda unidad producida), ya que en 1976 la IMSA permitió la participación de este tipo de vehículos, y va vestido con una ligera carrocería de fibra de vidrio.

IMSA SuperVette 1977
IMSA SuperVette 1977
IMSA SuperVette 1977

Este Chevrolet Corvette tan particular compitió durante una época en la que dominaba otro icono del mundo de las carreras, el Porsche 935, del que, por cierto, esta restauración de Canepa toma las pinzas de freno de magnesio.

El coche en cuestión fue adquirido por el piloto John Paul Sr, de JLP Racing, que compitió con él durante la temporada de 1978, tras varios años pilotando un Porsche Carrera RSR. No obstante, la carrocería se rediseñó, de la mano de John Greenwood, expiloto y famoso especialista en coches de competición.

IMSA SuperVette 1977
IMSA SuperVette 1977
IMSA SuperVette 1977

Después de una temporada, el coche cambió de manos y siguió compitiendo gracias a T&D Racing. Participó, por ejemplo, en las 24 Horas de Daytona de 1981, con el propio John Greenwood al volante, aunque la suerte no estaría de su parte, ya que un problema con el motor V8 le obligó a retirarse.

El coche, que pasó por los garajes de varios coleccionistas antes de acabar en manos de Canepa, ha sido restaurado y devuelto a especificaciones de 1978. Por tanto, es totalmente apto para participar en competiciones de clásicos como el Historic IMSA GTX.

Fuente: Canepa