Fue uno de los prototipos diseñados por Pininfarina a finales de los años 50, con soluciones estilísticas de vanguardia.

Podríamos afirmar que, en líneas generales, el número e importancia de los prototipos o concept cars desarrollados por un fabricante hacen honor a la historia y longevidad de la propia marca.

En este sentido, Alfa Romeo es una de las firmas automovilísticas con más historia a sus espaldas, aunque posteriormente, por desgracia, muchos de estos ejercicios de estilo no llegasen a materializarse en modelos de producción en serie. Ese es el caso de nuestro protagonista: el 6C 3000 CM Superflow IV.

Galería: Alfa Romeo 6C 3000 CM Superflow IV

Como suele suceder con todos los automóviles de Alfa Romeo de esa época, la primera abreviatura indica el número de cilindros, el segundo término hace referencia a la cilindrada y el tercero significa 'Competizione Maggiorata'.

El nombre 'Superflow', por otra parte, describe la intención de la carrocería por ser lo más aerodinámica posible. Por último, el número romano indica la cuarta edición del automóvil. Todos los Superflows, de hecho, son ejemplares únicos.

Seis cilindros en línea, firmados por Giuseppe Busso

Este prototipo, carrozado por Pininfarina entre 1956 y 1960, debutó como 'IV' en el salón de Ginebra de 1960. El motor elegido fue un bloque de seis cilindros en línea, diseñado por el legendario Giuseppe Busso, que para la ocasión aumentó la cilindrada desde los 3,0 hasta los 3,5 litros.

Utilizaba seis carburadores Weber, tenía doble árbol de levas y lubricación por cárter seco. La potencia máxima era de 270 CV y alcanzaba una velocidad máxima superior a los 250 km/h.

Alfa Romeo 6C 3000 CM Superflow IV

El chasis era autoportante y estaba compuesto por secciones de tubo de acero. La historia de este automóvil es muy singular. La base utilizada provenía del Alfa Romeo 3000 CM, del que solo se fabricaron seis unidades entre 1952 y 1954 (cuatro coupés y dos roadsters), uno de los cuales, conducido por Juan Manuel Fangio, consiguió la segunda posición en la Mille Miglia de 1953.

Estilo vanguardista

Con el paso del tiempo, estos vehículos tomaron diferentes caminos: algunos llegaron a manos de clientes, otros terminaron en museos y solo una unidad regresó a la marca, donde permaneció como parte del 'Departamento de Experiencia Alfa Romeo', siendo utilizado para varias pruebas de desarrollo, incluyendo los primeros tests con frenos de disco.

Alfa Romeo 6C 3000 CM Superflow IV

Volviendo al Superflow IV, Pininfarina reunió en este prototipo los códigos estilísticos más vanguardistas de la época, trabajando con la unidad numerada 00128. Se trató de un modelo para ser expuesto en un salón, con algunas soluciones estéticas, que luego se verían en el primer Duetto.

Alfa Romeo 6C 3000 CM Superflow IV

Obviamente, las ventanillas fabricadas en material plástico, el chasis tubular o la tomas de aire exageradas, más propias de la competición, no llegaron a la producción en serie de otros vehículos, pero los faros aerodinámicos, sin embargo, sí que se convirtieron en realidad.