Este vehículo de carreras es el mejor adiós posible a la generación 991 del deportivo alemán.

Si haces memoria, el salón de Los Ángeles fue el lugar escogido por Porsche para mostrar el 911 (992) 2019... y también el 911 GT2 RS Clubsport, la última versión de la generación 991 del deportivo alemán. Se trata de un vehículo destinado exclusivamente a los circuitos, que Mark Webber ha tenido la fortuna de pilotar. 

El embajador de la marca alemana se puso a los mandos del modelo en el circuito Mount Panorama, en Bathurst, Australia. Una pista en la que Webber corrió por última vez en 1995 con la Fórmula Ford. Allí, comprobó de primera mano las cualidades del Clubsport, al que calificó como "un purasangre real para competiciones".  

En las vueltas que completó, Webber no llevó el coche al límite, pero casi alcanzó los 300 km/h al final de recta, un registro más que considerable. En el vídeo puedes disfrutar de lo vivido por el expiloto de F1. 

El Porsche 911 GT2 RS Clubsport es una edición limitada a 200 unidades, que monta el conocido propulsor bóxer, de seis cilindros, 3,8 litros y dos turbocompresores, capaz de generar 700 CV. Junto a él, trabaja la transmisión automática de doble embrague PDK, con siete velocidades y levas detrás del volante.

Galería: Mark Webber pilota el Porsche 911 GT2 RS Clubsport

Frente al GT2 RS de calle, el Clubsport declara un peso más bajo, con 1.390 kilos. A todas las mejoras aerodinámicas y de chasis introducidas, hay que sumar un habitáculo con un único asiento, de tipo baquet. El arnés de seguridad suma seis puntos de anclaje y, por supuesto, no falta una jaula antivuelco.     

El piloto puede desconectar totalmente los controles de tracción y estabilidad y, curiosamente, dispone de aire acondicionado, un elemento de confort que no suele ser muy habitual en este tipo de coches destinados a la competición. 

Tardaremos bastante tiempo en ver un Clubsport de la nueva generación 992, así que te recomendamos que disfrutes al máximo de este vídeo.