Este ejercicio de estilo, presentado en el salón de Frankfurt de 2005, sentó las bases del futuro Citroén DS5.

Cuando la firma francesa presentó el DS5, en el año 2011, muchos se llevaron las manos a la cabeza, ante el atrevimiento y la originalidad del nuevo modelo, tanto por diseño como por planteamiento. 

En cambio, también hubo quien, rápidamente, echó la vista atrás en busca de sus orígenes, que tenían nombre y apellido: Citroën C-SportLounge Concept. Un prototipo, tampoco carente de personalidad, que hizo su aparición en el salón de Frankfurt del año 2005.

Nacido con vocación de gran turismo, su creador fue Jean-Pierre Ploué, por aquel entonces director del Centro de Diseño de Citroën. Autor de otros modelos de la época, como el C4, la segunda generación del C5, el C6 o el primer DS3, en 2008, fue nombrado director de Diseño del Grupo PSA.

Las medidas del conjunto alcanzaban los 4,51 metros de largo, 1,87 de ancho y 1,52 de alto. Si lo comparamos con la berlina media de la marca en aquella época, la primera generación del Citroën C5, resultaba más corto, más ancho y más alto. 

Citroën C-SportLounge Concept (2005)

Aerodinámica muy trabajada

De un primer vistazo, salta a la vista que la dinámica de fluidos fue uno de los puntos clave de este modelo, que declaraba un coeficiente aerodinámico (Cx) de apenas 0,26. Para conseguirlo, se incluían algunos elementos activos, con una serie de pequeños difusores en el techo y otro en la parte trasera, de funcionamiento hidráulico, con tres posiciones.

Entre los rasgos estético que presentaba, y que marcaron el lenguaje de diseño en los años siguientes, podemos mencionar los grupos ópticos, tanto delantero como traseros, y el parabrisas panorámico, que se fundía con un techo de cristal. 

Concepto Citroën C-Sport Lounge (2005)

Inspiración aeronáutica

Al habitáculo, configurado para cuatro ocupantes, se accedía a través de unas puertas de apertura opuesta, sin pilar central, que aseguraban un acceso amplio y cómodo.

Por dentro, al igual que sucedería en el DS5, los rasgos aeronáuticos estaban muy presentes, mientras que el volante tenía la parte central fija, tal y como sucedía en el C4 de la época. 

Concepto Citroën C-Sport Lounge (2005)

Respecto a la conectividad, podríamos decir que, poco a poco se iba abriendo camino. ¿Cómo? Con dos pequeñas pantallas táctiles, en los paneles de las puertas, desde las que se podían gestionar la telefonía o el reproductor DVD.

¿Y la parte mecánica? Pues el prototipo francés recurría a un motor turbodiésel, el 2.0 HDi, con 138 CV de potencia, asociado a una caja 'autoadaptativa', de seis relaciones, con levas tras el volante.

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