Están listos para afrontar curvas, con un diseño heredado de la competición.

Puede que los híbridos y eléctricos estén comenzando a copar el mercado, pero parece que todavía hay hueco para supercoches de la vieja escuela, con un brutal motor térmico, soluciones derivadas de las carreras y una estética de lo más salvaje y espectacular. 

En este sentido, el reciente Mercedes-AMG GT Black Series es un gran recordatorio sobre cómo los fabricantes pueden exagerar el diseño exterior de sus deportivos, con el objetivo de que gocen de una enorme carga aerodinámica a la hora de circular a altas velocidades, gracias a elementos que parecen sacados directamente de un campeonato de GT3, como los spoiler traseros.

Hoy queremos repasar, precisamente, algunos de los alerones más llamativos y salvajes de los últimos años, que lógicamente están montados en la zaga de superdeportivos de todo tipo.