Si el Grupo BMW tiene a Rolls-Royce en sus filas y Mercedes-Benz a Mercedes-Maybach, el Grupo Volkswagen está representado en el mercado de los automóviles de máximo lujo con nada menos que Bugatti, Lamborghini y Bentley. Quizá estas dos últimas firmas no lleguen al nivel de exclusividad de las primeras, pero también son el sueño de cualquier multimillonario.

Tras probar el Urus V8 de 650 CV, he tenido otra fantástica oportunidad de conducir un coche ultraexclusivo del gigante alemán. En este caso, el Bentley Flying Spur, o lo que es lo mismo, la limusina de cuatro puertas de la firma británica con sede en Crewe, con 5,31 metros de longitud.

Prueba Bentley Flying Spur S 2024

De acuerdo, ni es tan exitoso como el Bentayga ni tan icónico como el Continental GT, y alguno que otro dirá que su formato está algo pasado de moda, pero estoy convencido de que esos críticos se callarían al ver el coche en persona. Desde luego, probarlo supuso una experiencia realmente única y excitante… a pesar de no montar el propulsor W12 (a punto de desaparecer) sino 'sólo' el motor V8 biturbo de la casa.

En esta prueba, mi objetivo es que sientas y vivas este coche de la manera más cercana posible, tal y como lo saboreó el que aquí escribe. Para ser más precisos, la unidad contaba con el acabado S y el paquete Blackline. ¡Imposible apartar la vista de él!

El Bentley Flying Spur, en cinco puntos clave:

Galería: Prueba Bentley Flying Spur S 2024

Diseño

Estamos ante un coche imponente con una línea realmente trabajada. ¿A quién no le puede gustar una berlina así? Desde luego, un vehículo como éste debe entrar por los ojos y a fe que lo consigue, no sólo por sus dimensiones colosales, sino por un diseño arrebatador.

El pack Blackline le sienta como anillo al dedo y, bajo mi punto de vista, acentúa la deportividad del conjunto frente a los elementos cromados, más clásicos. Propio de Bentley, los faros circulares con tecnología matricial son rasgos corporativos muy apreciados, al igual que la parrilla, que la hubiera preferido completamente abierta, ya que el carenado parcial le quita cierto atractivo.

No sucede lo mismo con el espectacular paragolpes inferior, que ofrece una abertura total para refrigerar mecánica y frenos debidamente. ¿Quieres aún más exclusividad? Nada como añadir componentes de carbono en la parte baja del vehículo, como el splitter o las taloneras. Eso sí, mucho cuidado con rampas y reductores de velocidad porque el daño puede ser considerable desde el punto de vista económico.

Prueba Bentley Flying Spur S 2024
Prueba Bentley Flying Spur S 2024
Prueba Bentley Flying Spur S 2024

El capó, sobredimensionado por la parte central, integra una lama que quizá 'recargue' algo el coche (seguro que a los clientes chinos les encanta), así que queda para el gusto personal. También viene con el logotipo de la casa, que se puede ocultar de forma automática a través de un mando digital en el interior.

Por supuesto, las llantas de aleación pueden alcanzar unas dimensiones muy destacadas. En nuestro caso, el juego era de 22 pulgadas, tanto delante como detrás, si bien los neumáticos Pirelli P Zero ofrecían diferentes dimensiones: 275/35 los delanteros y 315/30 los traseros.

Las pinzas de freno negras van acorde a la temática oscura del modelo y sorprende que los discos ventilados no estén perforados, aunque la potencia de frenada está fuera de toda duda, tal y como pude comprobar.

Prueba Bentley Flying Spur S 2024
Prueba Bentley Flying Spur S 2024

Seguimos con más detalles estéticos (¡hay tantos!), como por ejemplo las manillas que no están enrasadas en la carrocería (este coche no persigue la eficiencia, precisamente) o los cristales con el marco superior de la puerta integrado, lo que redunda en una mínima sonoridad aerodinámica.

Los toques deportivos no son pocos y a todos los citados puedo añadir las marcadas líneas de los laterales y los pasos de rueda traseros, los pilotos con reborde negro, las cuatro salidas de escape agrupadas por parejas (un esquema que distingue a la versión V8 de la W12), la lama del spoiler en carbono o la exclusiva pintura mate. 

Como punto mejorable, la visibilidad por la luneta trasera queda limitada en el caso de que el coche que nos sigue no esté bien separado de nosotros. En cualquier caso, la línea del coche es arrebatadora (mis superiores no me dejan poner palabras malsonantes) y la calidad que se desprende, máxima, tal y como sucede también en el interior.

Prueba Bentley Flying Spur S 2024
Prueba Bentley Flying Spur S 2024

Interior

Ambiente de lujo absoluto y una ergonomía destacada pueden resumir lo que experimentas en la cabina del Flying Spur. Sí, porque se emplean materiales de tacto blando hasta en zonas muy escondidas, donde incluso la vista no suele alcanzar. Pero es que además te familiarizas con los mandos y los diferentes submenús (menos de los que podría esperar) de la pantalla central de 12,3 pulgadas en un santiamén. En este punto, se nota la mano 'germana' en el coche.

Es más, hay algunos componentes compartidos con modelos de Audi, como el formato de la instrumentación digital configurable, los mandos del volante multifunción o ciertos iconos digitales del monitor central. Por no hablar de que el sonido de bienvenida es también semejante, tal y como sucede en el propio Urus o en el Volkswagen Touareg

Prueba Bentley Flying Spur S 2024

Como es habitual en un vehículo de este tipo, la consola central se presenta con un diseño muy voluminoso y separa claramente el espacio de los dos ocupantes delanteros. Por suerte, hay una mezcla de pantallas con mandos tradicionales que, no me cansaré de repetir, resulta la mejor configuración para reducir distracciones al volante. Incluso el selector no resulta minimalista, algo cada vez más común y que no supone una ventaja práctica.

El reloj analógico parece lo más apropiado para engalanar la cabina, al igual que diversos componentes cromados, pero hay detalles aún más sorprendentes con este fin. Por ejemplo, los tiradores metálicos que abren y cierran las salidas de aire. Nada de una sencilla ruleta de plástico.

Prueba Bentley Flying Spur S 2024
Prueba Bentley Flying Spur S 2024

¿Más detalles que te dejan anonadado? La pantalla central queda completamente oculta cuando el coche está apagado y el sonido de las puertas al cerrarse es muy contundente. Ahora bien, también es cierto que aparecen reflejos molestos en las pequeñas pantallas circulares que señalan la temperatura del climatizador.

El sistema multimedia sólo es compatible con Apple CarPlay, pero claro, ¿qué cliente de Bentley no emplea un iPhone? Por cierto, el equipo de audio es casi el propio de un cine. De acuerdo, exagero, pero la calidad de sonido no deja indiferente, desde luego. 

Prueba Bentley Flying Spur S 2024
Prueba Bentley Flying Spur S 2024
Prueba Bentley Flying Spur S 2024

Un coche como éste también merece la pena disfrutarse en las plazas traseras, porque se viaja 'a cuerpo de Rey'. ¡Qué comodidad ofrecen los dos asientos individuales! Pero es que además hay disponible un sistema de entretenimiento audiovisual alucinante, con pantallas integradas en los reposacabezas delanteros.

Entre ambos asientos hay una práctica y completa guantera, también conformada por materiales nobles, como no puede ser de otra manera. En fin, no nos extraña que el dueño del vehículo decida contratar durante días a un chófer y dejarse llevar.

En cuanto al maletero, se accede a él a través de una tapa y presenta formas irregulares, así como un volumen más bien comedido (420 litros) teniendo en cuenta la longitud del coche. Ahora bien, ni siquiera en esta parte se ha reducido algo el nivel de calidad, porque está tapizado de una manera soberbia.

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Mecánica

Referirme a una mecánica V8 como la de acceso a la gama puede dar la impresión de que estoy de broma, pero claro, estámos hablando de un coche que supera de largo los 200.000 euros para poder acceder a él.

Ese bloque de ocho cilindros, cubica 4 litros, suma dos turbocompresores y entrega 550 CV y 770 Nm de par motor. Para parar algo la 'sangría' de gasolina, dispone de desconexión selectiva de cuatro cilindros y navegación a vela, aunque no de hibridación ligera, por lo que no hay etiqueta Eco.

Prueba Bentley Flying Spur S 2024

A pesar del elevado tonelaje del conjunto, las prestaciones están a la altura de las de muchos superdeportivos, con un 0 a 100 en 4,1 segundos y una velocidad máxima de nada menos que 318 km/h. A la mínima insinuación con el pedal del acelerador, la caballería propulsa el Flying Spur de tal manera que estarás temiendo por los puntos del carné de conducir casi de forma constante.

Podemos hablar del consumo, claro, pero queda como algo secundario para un multimillonario. Salvo recorridos interurbanos muy favorables, es muy difícil bajar de los 10 litros cada 100 km y lo normal es sumar tres o cuatro litros más en uso mixto (el homologado es de 12,7 l).

Para una mecánica así de prestacional, nada mejor que una transmisión automática de doble embrague y ocho velocidades, con levas y modo Sport, que se amolda perfectamente a todo tipo de conducciones. ¡Qué bien hace su trabajo!

Prueba Bentley Flying Spur S 2024

También nos parece perfecto el sistema de tracción total conectable mediante embrague multidisco, que envía par al tren delantero cuando el posterior no es capaz de trasladar al asfalto toda la fuerza mecánica. De acuerdo, no es un 4x4 permanente, pero esta elección supone un ahorro de peso y una menor complejidad técnica. 

Huelga decir que el motor se muestra pletórico en un amplísimo régimen de vueltas y pocas veces podrás apurar hasta la zona roja (6.500 vueltas) porque antes ya estarás superando la velocidad máxima de la vía de una forma casi obscena. ¡Cuánto se echa de menos una Autobahn o un circuito en casos así!

A diferencia de otras berlinas de lujo en las que el modo Sport queda bastante dulcificado, en el Flying Spur las sensaciones deportivas se acumulan para el afortunado conductor: la suspensión neumática adaptativa se endurece bastante, sin llegar a ser radical, y de los escapes emana un sonido mucho más poderoso y grave. Incluso el gorgoteo al ralentí aumenta y se producen petardeos al reducir de marchas. ¡Adictivo!

Prueba Bentley Flying Spur S 2024

En marcha

¿Qué coche quieres conducir? ¿Una limusina confortable y silenciosa o una gran berlina con alma de GT que sorprende por sus reacciones? Todo eso y más puedes disponer a los mandos del Flying Spur.

El secreto reside en el gran trabajo realizado en el chasis y en los componentes que lo forman, pues a la suspensión pilotada con resortes neumáticos hay que añadir el tren trasero directriz o las barras estabilizadoras activas con red de 48V.

El coche no puede esconder su pertenencia al Grupo Volkswagen habida cuenta de la sencillez y la naturalidad con las que se conduce. En poco tiempo, estarás perfectamente amoldado a un vehículo fácil de gobernar y con reacciones lógicas y previsibles... nada sencillo de lograr en un 'bicho' de 2,2 toneladas en vacío. 

Prueba Bentley Flying Spur S 2024

Ciertamente, en el modo Comfort se notan mucho los movimientos verticales del vehículo (de extensión y compresión de la suspensión) para despachar las irregularidades sin que las notemos. Si queremos menos movimientos de la carrocería, nada mejor que activar el programa Bentley, que equivaldría al Normal en otros vehículos, o por supuesto el Sport. También hay un modo Custom configurable.

El tren trasero directriz permite ganar mucha agilidad cuando nos enfrentamos a curvas más lentas. En ellas el coche sufre poco si tenemos en cuenta sus dimensiones y su peso, hasta el punto de que parece que estamos ante una berlina de tamaño medio.

También la tracción total realiza perfectamente su cometido, porque mantiene el coche en su sitio y ayuda a cerrar trazadas complicadas. La sensación de seguridad y aplomo es absoluta, al igual que la de viajar a una velocidad real mucho mayor de la que parece al volante. Como suelo decir en estos casos, es una broma de mal gusto llevar un coche así a 120 km/h porque, literalmente, parece que vas parado.

Prueba Bentley Flying Spur S 2024

Equipamiento y precio

El configurador oficial de Bentley no ofrece los precios del Flying Spur V8 y la marca no nos ha facilitado la tarifa exacta de nuestra unidad de pruebas, con lo cual nos quedaremos con que hace tres años, esta versión suponía un desembolso de alrededor de 220.000 euros sin incluir las opciones.

La berlina de lujo británica, también eclipsada por los SUV, demuestra que un formato tradicional puede ser apasionante en todo: estética, prestaciones y dinamismo, así que los multimillonarios que pretendan desmarcarse de la tendencia actual por los todocaminos, aquí tienen una opción simplemente sensacional.

Bentley Flying Spur S

Motor Gasolina, 8 cilindros en V, biturbo, 3.996 cm³
Potencia 550 CV a 6.000 rpm
Par máximo 770 Nm entre 1.960 y 4.500 rpm
Caja de cambios Automática de doble embrague, 8 velocidades
0-100 km/h 4,1 s
Velocidad máxima 318 km/h
Consumo 12,7 l/100 km
Tracción Integral
Longitud 5,31 m
Anchura 1,98 m
Altura 1,48 m
Peso en vacío 2.255 kg
Número de asientos 4
Capacidad del maletero 420 l
Precio base 220.000 euros (año 2021)