La compañía, especialista en la fabricación de chasis para coches de carreras, ha creado un deportivo para circuitos matriculable.

Afirmar que Gianpaolo Dallara nos ha hecho un regalo especial para celebrar su cumpleaños, puede quedarse corto. A fin de cuentas, el fundador de Dallara Automobili nos ha invitado a probar el que, probablemente, sea el coche de calle más próximo a uno de competición que jamás se haya fabricado: el Dallara Stradale.

No estamos bromeando: el Stradale concentra los más de 45 años de experiencia de la compañía fabricando chasis para la Indycar, el WEC o la Formula 2 y los ha enfocado a conseguir el máximo placer de conducción. En definitiva, es una receta muy similar a la que utilizó Colin Champman en Lotus, tal y como señalan ingenieros de la compañía.

Hablando de esperanzas y sueños, poder conducir este deportivo es algo muy emocionante para mi, ya que he vuelto a la pista de Nardò, donde en 2010, completé el curso de pilotaje impartido por Loris Bicocchi. Por si no lo sabes, es el piloto de pruebas italiano que ha colaborado en la puesta a punto de deportivos como el Bugatti Chiron o de modelos de Lamborghini, Pagani o Koenigsegg.

Primera prueba Dallara Stradale
Primera prueba Dallara Stradale

¿Cómo se construye?

Para empezar, conviene recordar que este coche está diseñado para rodar en circuito, pero sin la necesidad de contar con un equipo de mecánicos que lo pongan a punto, o un remolque para llevártelo a casa. Dicho esto, el marco del parabrisas y los paneles de la carrocería son de fibra de carbono, con el objetivo de aligerar el conjunto al máximo. 

Las dimensiones también contribuyen minimizar el peso: con 4,19 metros de largo, 1,88 de ancho y 1,04 de alto, es más pequeño que la mayoría de los compactos actuales. Por otro lado, hay dos factores que marcan la experiencia al volante: un centro de gravedad muy bajo y la incorporación de un alerón trasero, que contribuye a generar un apoyo aerodinámico de 820 kilos, cuando se circula a los 280 km/h que declara de velocidad máxima. Un gran dato, teniendo en cuenta que el peso en vacío del coche es de 855 kilos. 

Por otro lado, la toma de aire frontal está muy cercana al suelo y también se ha diseñado pensando en incrementar el aplomo del eje delantero. 

Primera prueba Dallara Stradale

Este Dallara ofrece, además, múltiples opciones de puesta a punto al conductor, que puede escoger entre una caja de cambios manual, de seis velocidades, o una transmisión automática, unos amortiguadores regulables en tres posiciones o un sistema de escape todavía más deportivo. También puede incorporar un parabrisas y unas puertas, que convertirían la carrocería en algo parecido a un modelo targa. 

¿Cómo va en marcha?

Describir el dinamismo del Dallara Stradale no es sencillo. De hecho, su ligereza y la imponente fuerza aerodinámica descendente, le permiten registrar fuerzas de aceleración laterales de hasta 2,0 G, que es prácticamente el doble que cualquier otro superdeportivo de calle. Por otro lado, tampoco hay dirección asistida, aunque no se percibe demasiado pesada. En realidad, el tacto es tremendamente preciso y cualquier insinuación sobre el volante se traduce en un cambio de rumbo inmediato.

Primera prueba Dallara Stradale
Primera prueba Dallara Stradale

Está impulsado por el mismo propulsor turboalimentado de gasolina, de 2,3 litros, que emplean los Ford Focus RS y Mustang, pero en el Dallara suena más atronador, fruto de la incorporación de un turbocompresor más grande.

En lo que a la suspensión respecta, se ha puesto a punto alcanzando un equilibrio entre las opiniones de Marco Apicella, el expiloto de la escudería Jordan de F1, y el mencionado Loris Bicocchi. Apicella opinaba que debería estar todavía más enfocada a rodar en circuito, mientras que Bicocchi valoraba más positivamente que la amortiguación fuera capaz de absorber las irregularidades del asfalto con eficacia, en fase de compresión. 

De hecho, puede decirse que el tacto de la suspensión cambia significativamente cuando circulas deprisa. En este escenario, la carga aerodinámica duplica el peso del coche, aplastándolo contra el suelo. Por eso, el Stradale cuenta con unos neumáticos Pirelli, fabricados 'ad hoc', siguiendo las indicaciones de Dallara. 

En cuanto a los frenos, son contundentes y precisos y el pedal transmite tanta información que puedes sentir el roce entre las pastillas y el disco. 

Primera prueba Dallara Stradale

Precio

Si quieres uno de los 600 Dallara Stradale que se fabricarán, deberás pagar por él un precio de 189.000 euros, aunque, con todas las opciones incluidas, esa tarifa puede ascender hasta los 250.000 euros, si incorporas el parabrisas, las puertas, la caja de cambios automática...

En cualquier caso, estamos ante el primer coche de esta compañía y parece que, por suerte, habrá más modelos después del Stradale.

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