Bugatti Chiron 2017: el rey de la velocidad, a prueba

Estás en un vórtice. El entorno y los árboles que te rodean se vuelven borrosos en un abrir y cerrar de ojos. Los neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2s, transformados en cuatro columnas de humo, luchan por clavarse en el asfalto. Entonces, entra en escena el segundo juego de turbos, y el Bugatti Chiron 2017 comienza a ganar velocidad con tal contundencia, que se transforma en un cohete terrestre capaz de viajar a través del éter. 

Las centralitas de todo el coche envian ráfagas de datos a discreción, mientras los 16 cilindros del propulsor invaden los alrededores con un sonido punzante y la transmisión automática de doble embrague DSG, desarrollada por Bugatti, engrana relaciones con tanta violencia, rápidez y precisión, que difícilmente lo puedas asimilar.

Entonces, el sonido aerodinámico que produce al levantarse el alerón trasero retráctil, inunda el habitáculo, lo que significa que se has superado los 180 km/h. Y para cuando tu cerebro haya procesado el dato, circularás a velocidades prohibitivas para los limitadores electrónicos de la mayoría de los automóviles alemanes. Muy prohibitivas. 

La rapidez de todo este proceso, casi supersónico, y la contundencia con la que te quedas pegado al asiento, es una experiencia que debes sentir para poder comprenderla. Simplemente, el Bugatti Chiron 2017 es un coche diferente a todo lo que existe hoy día y, tal vez, a cualquier otro automóvil que se fabrique jamás.

Bugatti Chiron 2017: primera prueba

Es cierto que últimamente los tiempos han cambiado y, ahora, los co...