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La historia del Maserati que cautivó a América

El 8CTF fue capaz de ganar dos ediciones consecutivas de las 500 Millas de Indianápolis... para convertirse en una auténtica leyenda.

Maserati 8CTF Boyle Special
Foto: Maserati

Es uno de los Maserati más importantes de la historia y ahora es protagonista de una nueva película con Al Pacino. Hablamos del 8CTF 'Boyle Special', que vuelve al primer plano gracias a Maserati: The Brothers, el biopic dedicado a la familia del Tridente con Al Pacino, Anthony Hopkins, Andy Garcia y Jessica Alba.

En la película, las 500 Millas de Indianápolis representan uno de los momentos más importantes de la historia que se cuenta en la gran pantalla: allí, un coche nacido en Bolonia llevó el nombre de Maserati al olimpo del automovilismo estadounidense.

Cómo nació el 8CTF

La historia del Maserati 8CTF empezó a tomar forma en 1937, cuando la familia Maserati vendió el paquete accionarial de la empresa al Grupo Orsi. La nueva situación permitió a los hermanos Maserati centrarse más en el diseño de coches de competición.

Maserati 8CTF “Boyle Special”

Maserati 8CTF 'Boyle Special'

Foto: Maserati

El encargado de diseñar el nuevo monoplaza fue Ernesto Maserati, que desarrolló un coche pensado también en función de la nueva normativa internacional. Desde 1938, de hecho, los coches de Gran Premio con compresor ya podían tener una cilindrada máxima de 3 litros.

La respuesta de Maserati fue un ocho cilindros en línea de 2.991,4 cm³, sobrealimentado mediante dos compresores Roots y alimentado por dos carburadores. La distribución recurría a dos árboles de levas en cabeza y dos válvulas por cilindro. La potencia inicial rondaba los 350 CV, para posteriormente alcanzar unos 365 CV.

El chasis mantuvo la arquitectura típica de los monoplazas de la época, con dos largueros de acero unidos por travesaños, mientras que la carrocería estaba realizada en aluminio. El peso era de apenas 780 kg y la velocidad máxima alcanzaba unos impresionantes 290 km/h.

La denominación 8CTF hacía referencia precisamente a la particular configuración del motor: ocho cilindros, con culata fija.

De Europa a Estados Unidos

El 8CTF demostró de inmediato que tenía un potencial notable. En 1938, participó en varias competiciones europeas y obtuvo resultados que llamaron la atención también al otro lado del Atlántico.

En Indianápolis, sin embargo, la historia cambió. El coche fue adquirido por Boyle Racing Headquarters, una escudería estadounidense propiedad de Michael Joseph 'Mike' Boyle, un gran aficionado a las carreras decidido a conquistar la prueba más importante de América.

Maserati 8CTF “Boyle Special”

Maserati 8CTF 'Boyle Special'

Foto: Maserati

El ejemplar destinado a Estados Unidos se preparó específicamente para las 500 Millas. Recibió ruedas de mayor tamaño, neumáticos Firestone y la característica decoración granate del equipo. El nombre con el que se inscribió fue 'Boyle Special'.

Al volante estaba Wilbur Shaw, piloto de Indiana que ya había sido protagonista en Indianápolis. De hecho, la combinación entre el monoplaza italiano, la preparación estadounidense y la experiencia del piloto resultó extraordinariamente eficaz.

La victoria de 1939

El 30 de mayo de 1939, el Maserati 8CTF salió desde la tercera posición, después de una clasificación en la que Shaw alcanzó los 208 km/h de media. La carrera fue una batalla durísima. Shaw mantuvo un ritmo elevado y pilotó el Boyle Special en cabeza durante 51 vueltas, resistiendo la presión de sus rivales hasta la meta.

Tras unas cuatro horas y veinte minutos de carrera, el Maserati cruzó primero la línea de meta a una media superior a 185 km/h.

El significado de aquel éxito fue enorme. Un coche europeo volvió a ganar en Indianápolis por primera vez desde 1919 y, sobre todo, un Maserati conquistó una de las competiciones más prestigiosas del automovilismo mundial.

Y la victoria no quedó como un episodio aislado. En 1940, Wilbur Shaw regresó a Indianápolis al volante del 8CTF y volvió a imponerse. Maserati demostró así no sólo su velocidad, sino también una fiabilidad extraordinaria en larga distancia. La segunda victoria consecutiva convirtió al 8CTF en una auténtica leyenda del óvalo de Indiana.

Uno de los tres ejemplares construidos, el número de chasis 3032, es precisamente el asociado a las victorias de Wilbur Shaw en 1939 y 1940. Hoy conserva la configuración conmemorativa del Boyle Special y está expuesto en el Indianapolis Motor Speedway Museum.

Galería: Maserati 8CTF “Boyle Special”